De la compasión a la dignidad: la revolución silenciosa tras la lesión
En 1946, apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, el cine estadounidense estrenaba The Best Years of Our Lives. La película no hablaba de heroísmo en el frente, sino del regreso. Del silencio incómodo en casa. De la dificultad de encajar cuando el cuerpo o el alma ya no eran los mismos. Uno de sus personajes más impactantes era un veterano sin manos, interpretado por Harold Russell, que no fingía la amputación: la había sufrido en la guerra.