No hay dos sin tres, dicen. En esas anda Paul McGrath (Barcelona, 24 años, cumplidos este sábado). Plata continental en 2024 y bronce mundial en 2025, ambos en la distancia de 20 kilómetros, el marchador catalán aspira a colgarse otra medalla este verano en el Europeo al aire libre de Birmingham. Y si es del color que le falta, mejor. Este invierno abandonó el chándal verdinegro del Cornellá, su club de toda la vida, para unirse a la plantilla de élite de Joma Sport. Y acaba de recibir el premio Admiral como mejor deportista masculino del año pasado. Señales de que ya es un referente del atletismo nacional. -Eso de mejor deportista español suena muy bien. -Es un orgullo, sí. Me alegra mucho sentirme reconocido y saber que mi trabajo vale la pena. Que la gente haya votado por mí me hace muy feliz. -Vienen de un ciclo muy largo y exigente y este 2026, pese al Europeo, parece un curso más relajado. ¿Cuesta más encontrar la motivación para entrenar? -El bajonazo ha sido más pronunciado de lo esperado, pero poco a poco voy recuperando las sensaciones que tenía la temporada pasada. Está costando un poco, pero la temporada es larga y aún no tengo competiciones, así que de momento no me como demasiado la cabeza. Es verdad que es algo para lo que no estás preparado. Consigues el sueño, que era una medalla, y de repente cuesta volver a empezar. Pero es un proceso. Hay que ir poco a poco y pensar a largo plazo: en el Europeo de agosto y, sobre todo, en los Juegos Olímpicos de 2028. Aún queda tiempo para estar ahí y llegar en plena forma. -¿Es más un bajón mental que físico? -Totalmente. Estás todo el año concentrado en hacerlo perfecto un día concreto, durante una hora y veinte minutos, y cuando pasa el cuerpo decide que durante uno o dos meses los entrenamientos no salen igual. No podemos estar los 365 días del año al cien por cien. Y estos meses de pretemporada son un poco más aburridos y cuestan más. -¿Y en qué momento vital está ahora? -En reconstrucción. Estoy en proceso de… a ver si despego de una vez. Estamos ahí. -Hábleme de María Pérez. ¿Por fin nos hemos dado cuenta todos de la clase de deportista que es? -Es una ganadora, un ídolo. Un ejemplo a seguir no solo para quienes ya estamos en esto, que competimos con ella y somos compañeros de selección, sino también para la gente joven, chicas y chicos que empiezan con el atletismo y con la marcha. Ver a alguien como María es algo de lo que tenemos que estar muy orgullosos. -Ella insiste mucho en defender la disciplina. ¿Hay futuro para la marcha? -Hombre, yo espero que sí. Si no, sería un poco decepcionante. Pero creo que hay futuro. Lo que sabemos es que vamos a estar en Los Ángeles, y eso es muy importante. Hay que luchar para que no solo estemos allí, sino también en los siguientes Juegos. Eso es fundamental, y la tecnología seguro que nos ayuda. Entre los marchadores intentamos apoyarnos todos para que una disciplina con tantos años de historia se mantenga viva, para que nos escuchen quienes parecen no estar tan de acuerdo. En esto somos un poco marionetas. No tenemos poder, pero sí podemos intentar que nos escuchen y que haya respeto. No ir mareándonos con relevos, luego 35 kilómetros y ahora media maratón y maratón. Cuando haces demasiados cambios se genera un caos. Pinta mal, pero nos conformamos con que haya una prueba estable, que no se vayan sumando o restando kilómetros cada dos o tres años. -Estudia Periodismo. ¿Cómo le va? -He pasado un par de años en los que no podía coger todas las asignaturas y ahora he decidido ir a fondo para acabar. Me queda menos de un año y estoy muy contento. No sé qué me deparará el futuro, pero es algo que me encanta. -¿Se ve ejerciendo cuando deje el atletismo? -Espero que dentro de mucho, pero sí. Siempre he estado ligado al deporte y también me veo así, como periodista. Contando historias de deportistas con la experiencia que da el haber sido uno de ellos. -¿Cómo ve la profesión? -Lo que veo ahora mismo es que no sé si hace falta una carrera para ser periodista. Todo el mundo puede serlo con un móvil y una cuenta en redes sociales. Me preocupa ver, sobre todo en el fútbol, periodistas que no saben escribir o no saben comunicar. Pero los tiempos cambian. Hace diez años no teníamos ni idea de redes sociales y dentro de otros diez quién sabe lo que habrá. -Se declara católico practicante. ¿En qué le ayuda la fe? -Me ayuda cada día, no en algo concreto. Lo que más me reconforta es saber que no estoy solo y tener la confianza de que todo está en manos de Dios. Yo intento hacer mi parte, pero lo importante se lo dejo al Señor. -¿Alguna vez le ha generado problemas hablar de su fe con esa convicción? -No. Mis amigos son de todo tipo: hay católicos practicantes, ateos, agnósticos y personas de otras religiones. Nunca he tenido ningún problema. Hemos hablado y debatido con respeto. Con gente desconocida tampoco he tenido encontronazos ni hostilidad. Siempre he sido muy abierto. Si me han preguntado, lo he dicho. En mi familia siempre hemos sido católicos y tampoco ha habido problemas. En las amistades hay de todo, y por eso son mis amigos. Yo los respeto y ellos a mí. -Creo que cuando tiene cerca alguna competición se pone de forma machacona la misma canción durante los entrenamientos para identificarla luego con ese momento. ¿Cuál fue la de Tokio? -Creo que me la voy a guardar para mí. Era una canción nueva, que no es que me gustara mucho, pero tenía ritmillo. Me la puse en bucle los quince días antes de competir. Ahora no la puedo ni escuchar porque la tengo muy quemada, aunque siempre que suena me recuerda a Tokio. -¿Elige canciones de algún estilo en concreto? -No, va cambiando. Puede ser música clásica, electrónica, reguetón o pop. Me las pongo mucho en los entrenamientos, luego las guardo en una lista y cuando estoy en el aeropuerto o en el avión también las escucho. Me llevan a lugares o momentos. -Ha hablado antes de los Juegos de Los Ángeles. ¿Cómo de lejos o de cerca los ve? -Bastante cerca. Espero estar en la pelea por ir, aunque va a ser muy complicado porque hay grandes rivales dentro de la selección española. El año que viene habrá que luchar por un puesto. Entreno cada día para estar ahí y hacerlo lo mejor posible. -¿Considera que, por edad, van a ser sus Juegos? -También lo pensaba en París. Yo voy con la mentalidad de que cada competición es mi competición y que lo puedo hacer bien. Si voy solo a participar, no llego con las mismas ganas. Van a ser mis Juegos, pero si nolo serán los de Brisbane. Diego García y Antía Chamosa se han convertido en los primeros campeones de España de media maratón marcha tras imponerse en la primera edición del Nacional con la nueva distancia en liza, una cita que tuvo lugar en la localidad murciana de Cieza. García, que ya fue campeón de España de 20 kilómetros en 2021, cruzó la meta en 1h26:08, 14 segundos por delante de Álvaro López. El atleta local Miguel Ángel López, campeón del mundo en 2015, fue tercero. Chamosa ganó la prueba femenina con muchísima autoridad en 1:33:45. Aldara Meilán y Sofía Santacreu se jugaron la plata y el bronce en un final de foto-finish, resuelto a favor de la primera por apenas cuatro centésimas.