Descanso y tranquilidad entre viñedos
Un palacio neogótico del
siglo XIX, situado a una decena de kilómetros de la localidad zamorana de Toro es el atrayente escenario para disfrutar de unos días sin igual.
En Monte la Reina, entre muros
que son testigos de numerosas historias a lo largo de los años, encontramos
este preciso hotel boutique que sabe mantener su esencia y su pasado.
Con ocho amplias y luminosas habitaciones (bautizadas con nombres de diferentes variedades de uvas) y en una ubicación envidiable sobre una loma con vistas a la vega del río Duero, el huésped siente el privilegio de pernoctar inmerso en paraje natural tan especial.
Miembro de la Asociación de Posadas Reales de Castilla y León, nos encontramos en
uno de los más icónicos alojamientos de la provincia de Zamora.
Ésta es también la ubicación del edificio de la emblemática y prestigiosa bodega Monte la Reina, proyectada (dando claro protagonismo a las líneas rectas) por el arquitecto Jesús Juárez.
Erigida y
semienterrada en una ladera de este promontorio, logra así mantener la estabilidad
térmica de sus espacios.
Estamos, es importante no
olvidarlo, en tierras de grandes vinos y de la reconocida Denominación de
Origen Toro.
Este es el grandioso escenario (con un imponente castillo visible desde lo lejos, con una reconocida bodega donde se elaboran grandes vinos y con unas panorámicas de ensueño) donde descubrimos este magnífico complejo enoturístico de primer nivel.
Un entorno de
estas características, incluida una piscina exterior, un restaurante y una gran
terraza junto por unos cuidados jardines, es también el lugar ideal para la
realización de todo tipo de eventos.
Así pues, en una de las fincas
agrícolas más grandes de Castilla y León, nos topamos con un
acogedor refugio donde el tiempo parece trascurrir con mayor lentitud.
Una apuesta por el descanso y la tranquilidad a la que añadir una magnífica bodega y un cúmulo de variadas posibilidades para el disfrute tanto del huésped como del comensal.
Entre ellas, catas comentadas, recorrido por los viñedos, picnic al aire libre o una sugestiva experiencia que aúna vino y pintura llamada “Drink & Paint”.
Simplemente con pasar un tiempo por estas latitudes y hablar con alguno de sus responsables, el viajero se da cuenta que que aquí se respira pasión por el vino, pasión por estas tierras y pasión en el arte de recibir y hospedar.
Mucho del éxito de
este proyecto se debe a Carolina Inaraja, una joven bodeguera y emprendedora que,
enamorada y comprometida con esta idea, ha sabido dejar su indeleble huella, en algunos casos rupturista, haciendo realidad este precioso sueño. No pudo dejar de mencionar el formidable trabajo del enólogo José Nuño, también parte esencial para la consecución de estos magníficos vinos
Bodegas Monte la Reina (www.montelareina.es) es enoturismo, es innovación (sin olvidar el pasado), es hospitalidad, es conexión con el entorno y es respeto al medio ambiente.
Una experiencia
completa, en constante evolución, alrededor de su gran protagonista: los vinos de esta bodega.
Conviene recordar que estamos
inmersos en una gran finca familiar de mil cuatrocientas hectáreas donde,
además de grandes zonas agrícolas de regadío y boscosas, importantes extensiones
de viñedos (con el característico suelo de canto rodado de estas latitudes) son
el “terroir” y la base de sus grandes vinos (tintos, blancos, rosados y
espumosos).
Por cierto, una bodega cuya
fachada se asemeja, en cierta forma, a una cámara de fotos. Posiblemente, el mejor guiño posible para
recordarnos el regalo de las increíbles vistas que desde este cerro se
despliegan ante nuestros ojos. Un cámara que, figurativamente, trataría de
inmortalizar a través de imágenes esas panorámicas.
Imposible no dedicar unas líneas
a la experiencia de dormir en un castillo tan especial, que antaño fuera la casa
de la familia.
¿Imaginan la sensación que supone
levantarse a primera hora del día y ver desde el balcón de la habitación los
primeros rayos del sol desplegándose sobre el horizonte? Con una decoración
acogedora y respetando el alma del castillo, el huésped apreciará un trato personal
y cercano nada más llegar.
La conclusión de estos párrafos es clara: si tienen pensado viajar a esta parte de la provincia de Zamora, si son amantes del buen vino y si disfrutan de la naturaleza, aquí tienen un destino ideal.
Un propuesta diferenciada, sin igual, y creadora de momentos únicos, también para el paladar. Nada como disfrutar de estampas como estas acompañado de una buena copa de vino de bodegas Monte la Reina.
Estando tan próximos a la histórica localidad de Toro parece obligado acercarnos.
En mi opinión, siempre es conveniente hacerlo en una visita guiada. Es la mejor manera de empampanarse de la rica historia de este legendaria urbe y, de paso, conocer numerosos detalles y anécdotas de su pasado. El mirador sobre el rio Duero, la espectacular colegiata de Santa María la Mayor (icónico ejemplo de arquitectura románica), el palacio de los condes de Requena, la iglesia románico mudéjar de San Lorenzo el Real o el Alcázar son algunos de sus numerosos atractivos, además de una muy atractiva oferta gastronómica.