Adiós a "Cantora", el histórico hierro de Paquirri cambia de manos
La genealogía del campo bravo español vive un movimiento de tierras que conecta la nostalgia de los años ochenta con la ambición empresarial del siglo XXI. El legendario hierro del trébol con la "P" en el centro, diseñado originalmente por Francisco Rivera "Paquirri" en 1979, ha sido vendido recientemente en una subasta ante notario. Tras décadas vinculado a la finca "Cantora" en Cádiz y posteriormente al proyecto personal de su hijo Francisco en tierras de Llerena, la insignia inicia un viaje definitivo hacia el municipio de Puerto Mingalvo, en la provincia de Teruel.
La operación, formalizada mediante sobre cerrado en la sede de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL), supone un hito administrativo pero también genético. El nuevo propietario es el castellonense Daniel Ramos, quien ha adquirido el hierro, la divisa y los derechos históricos, aunque no el ganado original. Las últimas reses con sangre Núñez que pertenecieron a la familia Rivera fueron eliminadas o vendidas a terceros hace tiempo, lo que obliga al nuevo gestor a reconstruir la vacada desde cero bajo una nueva identidad pero respetando su solera.
El proyecto de Daniel Ramos nace de una motivación familiar: garantizar que cada uno de sus hijos disponga en el futuro de una ganadería propia con antigüedad reconocida. Al adquirir este lote, Ramos inscribe el primer hierro turolense en la prestigiosa RUCTL, manteniendo la señal de oreja y la divisa originales de Paquirri, así como su antigüedad fijada el 15 de agosto de 1989. Es un movimiento que busca preservar el prestigio de una marca icónica en los carteles, aunque el contenido de los cercados sea radicalmente distinto al que soñó el "León de Barbate".
La transformación más profunda llega en el apartado de las sangres. El nuevo proyecto se anunciará en los programas oficiales como Hermanos Ramos Villalonga "El Trébol", marcando un giro absoluto hacia la línea Domecq. Se abandona definitivamente la procedencia Núñez que marcó los escasos cinco años que Paquirri pudo disfrutar de su sueño antes de la tragedia de Pozoblanco. La nueva apuesta genética se cimentará sobre animales de Fuente Ymbro, buscando la casta y el motor que demanda el mercado actual de las ferias de primera categoría.
Este cambio de manos cierra definitivamente el capítulo de los Rivera como criadores de bravo vinculados a su propia marca. Mientras que el otro hierro de la casa Ramos seguirá asentado en Castellón con cruces de Daniel Ruiz y Marqués de Domecq, la "P" del trébol buscará su sitio en la dureza del clima turolense. Es el fin de una era para un símbolo que durante cuarenta años representó la extensión del poderío de un torero de época en la dehesa, y que ahora sobrevive como una reliquia administrativa que busca nuevos triunfos.
El destino del hierro de Paquirri demuestra la vitalidad de un sector donde los símbolos nunca mueren, solo se transforman. Daniel Ramos asume la responsabilidad de dar vida a un trébol que, aunque ya no pastará en "Cantora", conservará el aura de una de las figuras más importantes de la historia de la tauromaquia. La próxima vez que ese hierro sea herrado en la piel de un becerro en Teruel, se estará escribiendo el primer párrafo de una historia que une la leyenda de un mito con la esperanza de una nueva generación de ganaderos.