Faroaldo II gobernó Spoleto durante 21 años entre usurpadores, reyes asesinados y un trono lombardo que no dejaba de cambiar
Crónicas lombardas - Pablo el Diácono narró en su obra histórica que el jefe de Spoleto tomó la ciudad portuaria ligada a Rávena y más tarde la restituyó tras una orden llegada desde arriba
Un grupo de nobles avanzó hacia el lugar donde estaba sentado un muchacho que llevaba corona y apenas tenía margen para reaccionar. La familia de Ariperto II tomó el poder tras apartar del trono lombardo al joven rey Liutperto, que había heredado el cargo cuando aún era menor.
Aquella maniobra cambió el equilibrio dentro del reino y abrió una etapa de intrigas, golpes de fuerza y alianzas que alteraron el mando en varias regiones italianas. El nuevo dominio no quedó asentado de inmediato porque otros aspirantes aparecieron con apoyos propios y cada territorio tuvo que adaptarse a un panorama político lleno de tensiones.
El dirigente de Spoleto entró en choque con la autoridad superior
El gobierno del duque Faroaldo II en Spoleto terminó envuelto en una disputa con la corona que acabó con su pérdida del cargo. El episodio principal surgió cuando ocupó el puerto de Classis y el rey Liutprando ordenó devolverlo.
Pablo el Diácono describió el hecho en Historia Langobardorum al escribir que “en esos años Faroaldo, jefe de los hombres de Spoleto, atacó Classis, ciudad de los habitantes de Rávena, pero por mandato del rey Liutprando fue devuelta a los mismos romanos”. Esa decisión dejó al duque en una posición incómoda frente a su propia nobleza.
El problema no surgió solo por la orden del rey. Liutprando mantenía una política que alternaba acuerdos con el papa y con Constantinopla mientras impulsaba campañas para ampliar su control en Italia. Esa forma de actuar desconcertaba a varios dirigentes regionales porque las alianzas podían cambiar de un momento a otro.
Faroaldo II decidió actuar por cuenta propia y lanzó una operación militar contra Classis, puerto que aseguraba el acceso marítimo a la ciudad de Rávena. La toma del lugar mostró la fuerza militar de Spoleto, aunque al mismo tiempo chocó con los planes diplomáticos del rey.
El duque había heredado el mando de su padre Trasamundo I hacia el año 703 y gobernó un territorio situado entre el Adriático y los Apeninos. Aquella zona funcionaba con bastante autonomía dentro del reino. Spoleto debía reconocer al monarca lombardo, aunque sus gobernantes manejaban sus propios acuerdos con Roma y con otros actores de la península. Ese equilibrio exigía habilidad política, sobre todo en una etapa en la que el papado aumentaba su peso en la región y el Imperio de Constantinopla mantenía enclaves en la costa.
El conflicto tras la campaña de Classis alimentó el malestar entre los grupos influyentes de Spoleto. Algunos reprochaban al duque haber provocado una operación militar que terminó anulada por orden real. Otros criticaban que no defendiera la conquista después de los combates.
Terminó sus días retirado en un monasterio fundado por él
Esa tensión estalló hacia el año 724 cuando su hijo Trasamundo II organizó una rebelión. La sustitución se produjo sin guerra abierta y el nuevo dirigente ocupó el cargo sin oposición del rey Liutprando.
La caída del duque llevó a un cambio radical en su vida. Faroaldo II se retiró a un monasterio y dejó la política. Terminó sus días en la abadía de San Pietro in Valle, en Ferentillo, lugar que él mismo había fundado años antes. También había restaurado la abadía de Farfa en 705 y entregado tierras a esa comunidad religiosa. Esas iniciativas mostraban la progresiva adopción del cristianismo católico entre los lombardos, que décadas antes habían mantenido creencias distintas.
La ironía llegó poco después de su retirada. El propio Liutprando atacó Rávena y recuperó Classis en torno al año 725. Pablo el Diácono relató ese momento al escribir que “Liutprando asedió Rávena, tomó Classis y la destruyó”. Mientras el rey ampliaba su dominio, el antiguo duque permanecía apartado del poder en su retiro religioso, lejos de la política que había marcado su caída.