Sánchez frena presentar los Presupuestos en marzo por la “gravedad” de la guerra en Irán
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pospuesto este miércoles su intención de presentar los Presupuestos Generales del Estado este mes, como había comprometido en reiteradas ocasiones, por la “gravedad” de la guerra en Irán.
El líder socialista, "sobre los Presupuestos", ha dicho: "Estamos ahora mismo gestionando una de las mayores crisis que, a lo largo de mi mandato, he tenido que gestionar. Es importante que los ciudadanos españoles sepan la gravedad de la situación que estamos viviendo en términos de desplazamiento de personas, de muertes y de impacto socioeconómico que va a tener en nuestros hogares. Vamos a proteger a nuestra gente; es lo que vamos a hacer. He sido muy claro en cuanto a cuáles van a ser las medidas".
El Gobierno presentará este viernes las medidas vía decreto con las que intentará paliar los efectos económicos del conflicto en Oriente Medio. Sánchez, que afronta este jueves un Consejo Europeo decisivo para calibrar el alcance de las medidas, ha querido centrarse exclusivamente en esto y aparcar el debate presupuestario. Ya a primera hora de este miércoles fuentes gubernamentales también aplazaban la urgencia de presentar las cuentas, que están prorrogadas desde 2023.
Mientras termina de perfilar el decreto, el Ejecutivo mantiene contactos permanentes con los grupos parlamentarios, los agentes sociales y los sectores especialmente afectados. En La Moncloa buscan asegurar los apoyos necesarios para que las medidas superen el trámite en el Congreso de los Diputados, donde la aritmética parlamentaria vuelve a ser el terreno decisivo. La guerra, como tantas otras veces en política española, empieza ya a tener su propia traducción interna.
El plan estará orientado, según trasladan fuentes del Ejecutivo, a proteger a los colectivos más vulnerables y a los sectores más expuestos a la subida de costes. La lógica que guía la operación recuerda a los escudos desplegados en anteriores crisis: intervenir antes de que el shock internacional se transforme en un problema político doméstico.
Sánchez ha optado por administrar los tiempos. El presidente ha evitado desvelar el contenido del plan con el que el Gobierno pretende amortiguar el impacto de la guerra en Irán y que aprobará el viernes en un Consejo de Ministros extraordinario. Tampoco ha aclarado si incluirá medidas en materia de vivienda, una de las principales exigencias de sus socios parlamentarios para proteger a los inquilinos en un contexto de tensión económica creciente.
Desde el Palacio de La Moncloa, en una comparecencia junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el jefe del Ejecutivo ha dibujado más el método que el fondo. Ha insistido en que el Gobierno está centrado en “dialogar, negociar y acordar” con los agentes sociales y los grupos parlamentarios, pero ha pedido margen. “Tranquilidad y paciencia”, ha deslizado, emplazando cualquier concreción al viernes.
1.000 millones para Kiev
El presidente ha elevado el compromiso de España con Ucrania en pleno escenario de tensión internacional. Sánchez ha anunciado que el Gobierno destinará 1.000 millones de euros en 2026 para apoyo militar a Kiev, una cifra que eleva el esfuerzo total desde el inicio de la guerra a cerca de 4.000 millones. Moncloa refuerza así su perfil como socio fiable de Kiev en un momento en el que el tablero geopolítico vuelve a tensionarse.
Pero el movimiento no se limita a la financiación. Sánchez ha abierto la puerta a una nueva fase de colaboración industrial en el ámbito de la defensa. El Ejecutivo quiere impulsar la “coproducción y cofabricación” con empresas ucranianas, un paso que trasciende la ayuda directa y busca tejer una alianza más estructural entre ambos países. Motivo por el que Kiev y Madrid han rubricado varios memorandos de entendimiento y colaboración.