Alpine abre en Madrid y usa un eléctrico de 470 CV para mandar un mensaje
El nuevo Alpine Store Madrid, ubicado en la Avenida de Burgos 93 dentro de Retail Renault Group, no es un concesionario convencional. Son 350 m² diseñados al detalle, con exposición para seis vehículos, zona de experiencia cliente y un córner de merchandising que mezcla ADN racing con lifestyle. Todo envuelto en ese azul Alpine que remite directamente a la A110 original y a la Fórmula 1.
Sin embargo, lo interesante no está en los sofás, ni en la pantalla LED de gran formato, ni siquiera en el cuidado minimalismo del espacio. Está en qué coche ocupa el centro del escenario… y en por qué Alpine ha decidido colocarlo ahí justo ahora, en pleno 2026 y con el mercado eléctrico todavía ajustando expectativas.
El protagonista de la inauguración no fue el icónico A110 de combustión. Fue el Alpine A390 GT, un modelo 100% eléctrico que marca el verdadero punto de inflexión de la marca en España. No como promesa, sino como producto comercial listo para pelear en el segmento premium.
Alpine A390 GT en Madrid: 470 CV y hasta 557 km para cambiar el juego
Por qué este coche cambia el discurso de Alpine
El A390 no es un eléctrico más en catálogo. Es el segundo pilar del llamado “Dream Garage”, la estrategia con la que Alpine pretende reconstruir su gama en clave 100% eléctrica. Y lo hace con cifras que ya no suenan a experimento: hasta 470 CV, 824 Nm de par y un 0-100 km/h en apenas 3,9 segundos.
En la práctica, eso lo coloca en una liga donde ya no basta con ser bonito o exclusivo. Compite en sensaciones, en tecnología y en percepción de marca. Dicho de otra forma: Alpine ya no juega solo a la nostalgia ligera del A110. Ahora quiere volumen, posicionamiento y margen.
- Tracción total mediante tres motores eléctricos
- Arquitectura pensada para altas prestaciones
- Autonomía WLTP de hasta 557 km
- Precio de partida desde 67.500 €
¿Es más rápido que un deportivo térmico clásico? En línea recta, sí. ¿Transmite lo mismo? Esa es la pregunta que Alpine necesita responder… y el motivo por el que espacios como este cobran sentido.
350 m² no son casualidad: así se vende un eléctrico deportivo en 2026
El nuevo Alpine Store no está diseñado solo para enseñar coches. Está pensado para explicarlos. Y eso, en el contexto actual del coche eléctrico, es clave. Ya no basta con abrir la puerta, escuchar el motor y cerrar la venta. Aquí no hay sonido. Hay narrativa.
La pantalla LED, la iluminación, el recorrido del cliente… todo responde a una lógica: construir experiencia. Porque el cliente que entra en un Alpine eléctrico necesita entender qué está comprando más allá de la ficha técnica.
El concesionario como parte del producto
Erdem Kizildere, director general de Renault y Alpine en España, lo resumió durante la inauguración (20 de marzo de 2026): “refuerza nuestra apuesta por una movilidad 100% eléctrica, innovadora y emocional”. La palabra clave aquí es emocional. Porque en un coche eléctrico de altas prestaciones, la emoción ya no viene del ruido… sino de cómo se construye la experiencia.
Dan García, responsable de Alpine en España, fue más directo: “no es solo un espacio físico, es la expresión tangible de la marca”. Traducido: el concesionario ya no vende solo coches. Vende identidad.
Madrid como laboratorio real
No es casual que este sea el primer Alpine Store en España con el nuevo estándar. Madrid concentra cliente premium, volumen de tráfico comercial y visibilidad. Es el lugar donde probar si el discurso funciona… o no.
Y aquí aparece la clave estratégica: Alpine necesita validar que su salto eléctrico no solo es técnicamente sólido, sino comercialmente viable. El A390 es el primer test serio fuera del nicho emocional del A110.
- Cliente más amplio que el deportivo biplaza tradicional
- Uso diario compatible con altas prestaciones
- Posicionamiento entre lo premium y lo exclusivo
Lo que realmente está estrenando Alpine
Si uno se fija bien, el ruido de fondo no es el de una inauguración. Es el de un cambio de guion. Alpine no ha abierto solo un concesionario renovado. Ha presentado cómo quiere venderse en los próximos años.
Menos nostalgia pura. Más experiencia completa. Menos producto aislado. Más ecosistema de marca.
El A390 GT, colocado en el centro del Alpine Store Madrid, funciona como símbolo. No es solo un coche: es la prueba de que Alpine cree que puede trasladar su ADN deportivo al mundo eléctrico sin diluirlo.
Y ahí está el riesgo. Porque en un mercado donde muchos eléctricos empiezan a parecerse entre sí, Alpine intenta hacer algo distinto: que el cliente no solo compare autonomía o potencia, sino que recuerde cómo se sintió dentro del concesionario.
Entre luces frías, superficies limpias y ese silencio casi antinatural de un eléctrico en reposo, la marca francesa ha dejado clara una cosa: el futuro no suena como antes. Pero quiere seguir emocionando igual.