La familia Grimaldi consiguió reunir en Mónaco a más de 800 personas de la alta sociedad con motivo de la 70º edición del tradicional Baile de la Rosa en el que llamó la atención la presencia de la princesa Akiko de Japón, aunque la mayor parte del brillo quedó para las princesas Charlène y Carolina , las reinas de la noche. Buena parte del poder, el dinero y la influencia monegasca se reunión en el Sporting Club de Montecarlo para vivir una noche de ensueño con el saludo a la primavera. La nueva temporada monegasca se inauguró con el tradicional Baile de la Rosa y la obligada presencia de buena parte de la familia principesca. El evento de este año adquirió un significado especial al conmemorar una redonda edición del encuentro. Karl Lagerfeld fue su director artístico durante muchos años y ahora las ideas llegan del diseñador Christian Louboutin bajo el patrocinio de Su Alteza Real la Princesa de Hannover. Transformada en una auténtica nave espacial, la Sala de las Estrellas (Salle des Étoiles) se adornó con ojos de buey luminosos, proyecciones láser y efectos inmersivos, dando vida al tema del 'Baile de la Rosa Galáctica', la elección para este año. «Una audaz escenografía, realzada por un ecléctico programa artístico que fusionó danza, cabaret y actuaciones musicales, con la participación destacada de los famosos bailarines del Crazy Horse y el grupo británico Imagination como directores musicales», describía 'Point de vue'. De gira por Europa, la princesa Akiko de Mikasa fue la invitada de honor de la velada. Tras haber sido vista el día anterior en el torneo de rugby de Sainte-Dévote, la prima del Emperador de Japón aportó un toque de minimalismo japonés al evento en medio de los extravagantes atuendos propuestos por diseñadores europeos. La princesa Carolina de Hannover, presidenta de la Fundación Princesa Grace, llegó acompañada de su hijo, Pierre Casiraghi, y su esposa, Beatriz, así como de su hija, la princesa Alexandra, y la pareja de esta, Ben-Sylvester Strautmann. Llamaron la atención las ausencias de Charlotte y Andrea Casiraghi, dos de los hijos de la princesa de Hannover. El look de Carolina era uno de los más esperados de la nueva edición del Baile de la Rosa, esta vez con temática galáctica, y no defraudó. Llevaba un vestido negro con lunares en blanco y guiño a las constelaciones firmado, como siempre, por Chanel, su firma de cabecera. Lo ha combinado con una rompedora chaqueta de lentejuelas plateadas, además de un bolso negro y sandalias. Charléne apareció exultante de la mano de su esposo, el príncipe Alberto II. Vestida por el diseñador libanés Elie Saab, fue, como era de esperar, la última en llegar. Suele tener gusto por este tipo de situaciones que la sitúan en el foco final. Y, por supuesto luego fueron los primeros en inaugurar la pista con el primer baile. Entre los casi 800 invitados se encontraban el Gran Duque Jorge y la Princesa Victoria Romanovna de Rusia, esta última luciendo un vestido metalizado que armonizaba a la perfección con la temática de la velada, así como Kitty Spencer, sobrina de la Princesa Diana, cuyo vestido fue diseñado por Dolce & Gabbana. Como cada año, los fondos recaudados en el baile se donarán a la Fundación Princesa Grace, que apoya a niños hospitalizados y la investigación pediátrica. Se ha echado de menos a los ausentes: Estefanía de Mónaco, Carlota Casiraghi, Andrea Casiraghi, Tantiana Santo Domingo, Louis Ducruet o Pauline Ducruet.