Hallazgo inesperado en isla remota revela raro mamífero y miles de especies ocultas
Un monitoreo con cámaras trampa en la isla de Truwana/Cape Barren, frente a la costa de Tasmania, dejó un registro sin precedentes de la fauna local. El estudio captó cerca de 500.000 imágenes en seis meses. El material mostró especies poco observadas y confirmó el valor ecológico del territorio.
El proyecto utilizó 30 cámaras con sensores de movimiento entre noviembre de 2024 y mayo de 2025. El análisis permitió documentar la biodiversidad en una zona de difícil acceso y con escasa intervención humana.
Entre los hallazgos destacó la presencia de equidnas de pelaje rubio, una condición causada por leucismo. Este mamífero presenta un cuerpo con espinas, hocico alargado y dieta basada en hormigas y termitas. Aunque la especie se considera abundante, su comportamiento dificulta el monitoreo y no existen estimaciones precisas de su población.
Las cámaras también registraron al ratón marsupial de patas blancas, un pequeño marsupial nocturno en riesgo. Se estima que hay menos de 5.000 individuos en toda Tasmania. El estudio detectó su presencia en seis de los siete puntos evaluados, lo que los investigadores interpretaron como un dato alentador.
El monitoreo identificó amenazas como los gatos salvajes, depredadores de pequeños mamíferos. A pesar de ello, los resultados indicaron que Truwana se mantiene como un refugio clave. La conservación de la vegetación influyó en este equilibrio, ya que la isla no sufrió deforestación masiva para agricultura.
Otro factor relevante fue la gestión indígena del territorio desde 2005. Los guardabosques locales asumieron tareas de conservación y control de especies invasoras. Según uno de los responsables del proyecto de incendios, el hallazgo de estas especies impulsa el trabajo para mantener ecosistemas saludables.
El registro incluyó otras especies como el canguro rata de nariz larga, un marsupial saltador, y la zarigüeya pigmeo oriental. En aves, destacó la becasina de Latham, considerada vulnerable. Esta especie migra desde el norte de Japón y regiones de Rusia hasta Australia.
La presencia de esta ave, de hábitos discretos, sugiere buenas condiciones en los hábitats húmedos de la isla. Su detección resulta poco frecuente en estudios tradicionales.
Los científicos señalaron que el uso de cámaras trampa permitió acceder a información difícil de obtener con otros métodos. La tecnología facilitó la observación de especies tímidas o nocturnas y amplió el conocimiento sobre la biodiversidad local.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.