Billones de dólares: La asfixiante factura que los grandes contaminantes le cobran al planeta
El costo económico por las emisiones de dióxido de carbono supera con creces los cálculos previos del mercado. Un estudio publicado este miércoles en la revista Nature atribuye a los principales emisores de gases de efecto invernadero la responsabilidad de billones de dólares en perjuicios climáticos globales.
La investigación mide el impacto del calentamiento humano en la economía. El análisis reparte los daños entre Estados y empresas del sector de hidrocarburos. Según los expertos, las emisiones de Estados Unidos entre 1990 y 2020 encabezan la lista de causas de daños climáticos. La factura para este país asciende a $10,2 billones.
En la escala de responsabilidades económicas siguen China con $8,7 billones y la Unión Europea con $6,4 billones. El estudio también señala a actores privados del sector energético. La petrolera Saudi Aramco acumuló pérdidas por $3 billones debido a sus emisiones entre 1988 y 2015, según un cálculo proyectado al año 2020.
Los científicos consideran variables como el alza de las temperaturas y la baja productividad laboral. También evalúan los bajos rendimientos agrícolas y los fenómenos extremos como sequías o tormentas. Marshall Burke, profesor de la Universidad de Stanford y autor principal, explicó a la agencia AFP que el informe ofrece un indicio sobre la escala de los costos potenciales. Además, Burke señaló que el estudio brinda un marco para estimar el daño causado por emisores específicos.
La factura económica más elevada llegará en el futuro cercano. Los autores del reporte expresaron sorpresa ante el nivel de los perjuicios venideros. Burke señaló que los daños futuros por emisiones pasadas superarán a los eventos ya registrados.
Una tonelada de dióxido de carbono emitida en 1990 generó $180 en perjuicios para el 2020. Sin embargo, esa misma cantidad de gas causará diez veces más daños para el año 2100. El costo estimado subirá a $1.840. El gas permanece mucho tiempo en la atmósfera mientras las catástrofes se vuelven más rápidas.
El transporte aéreo figura como una de las actividades con mayor impacto en los perjuicios futuros. Los investigadores estiman que un pasajero en vuelos largos constantes genera un daño acumulado significativo. Por ejemplo, tomar un vuelo largo anual durante una década causaría $25.000 en pérdidas económicas para finales de este siglo.