Durante mucho tiempo, rodó por Italia un lema entusiasta: «Nada es eterno, salvo Raffaella». Raffaella es Raffaella Carrá, y en efecto era eterna . Como que ahora se nos da la novedad de que dejó un fleco de herencia a su secretario, también titulado « hijo adoptivo ». La novedad trae otra novedad mayor, que es el regreso de Raffaella, que siempre ha estado ahí. No tenía voz de dulce cataclismo, o de almíbar salvaje, pero tenía algo más raro, que es la electricidad de lo espontáneo. Donde otras cantaban, ella aireaba la alegría. Podríamos decir de forma rápida que fue un huracán, pero sería injusto, o impreciso, porque los huracanes pasan, y ella se quedó. Más allá de la...
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