No acabo de comprender que alguien sea capaz de celebrar la muerte de Noelia Castillo como si de un triunfo se tratase. Ni siquiera en el caso improbable de que alcanzase a comprender que la ausencia de ganas de vivir de una joven, en absoluto desahuciada pero con inmensa colección de desgracias a cuestas, merezca asistencia estatal para facilitar su muerte. Incluso en ese caso, improbable insisto, creo que pensaría antes que es el fracaso de un sistema incapaz de ofrecer otra alternativa a alguien con ese perfil. Entiéndanme, estoy a favor de la eutanasia. Pero como artefacto piadoso para auxiliar a quien, sin esperanza ni posibilidad alguna de mejora en sus perspectivas vitales, precisa de ayuda para tornar digna...
Ver Más