En medio de tensiones con Europa, Estados Unidos está enviando aviones de la Fuerza Aérea a Groenlandia . Se espera que aterricen a lo largo de este martes al aeródromo militar estadounidense Pituffik Space Base, en la isla ártica. El Mando de Defensa Aérea de América del Norte (Norad), liderado por Estados Unidos y Canadá, afirma que el traslado estaba planificado desde hace tiempo, coordinado con Dinamarca y convenientemente informado al Gobierno de Groenlandia. Norad es una instalación conjunta de vigilancia aeroespacial de Estados Unidos y Canadá para la protección de Norteamérica. Su comandante informa tanto al presidente de EE.UU. como al primer ministro canadiense . El envío de los aviones militares podría tomarse efectivamente como una operación rutinaria si no fuera porque, prácticamente al mismo tiempo que despegaban, Trump anunciaba que quiere hablar sobre Groenlandia en un aparte del Foro Económico Mundial de Davos , al que asistirá este miércoles en Suiza, no sin insistir en que la isla es de «importancia crucial» para Estados Unidos y junto a fotos suyas en el territorio danés ártico fabricadas con IA. Una de ellas muestra una imagen falsa de una reunión con jefes de Estado y de Gobierno europeos en el Despacho Oval, que nunca ha tenido lugar. En un mapa colocado en la sala que aparecen en la imagen, Venezuela, Canadá y Groenlandia también están coloreados con los colores de EE.UU. En este contexto, el aumento de la presencia militar estadounidense en Groenlandia puede ser leído como una medida de presión , de cara a una negociación económica en Davos. En la reunión en Davos, participarán autoridades danesas y europeas por determinar. Las conversaciones anunciadas han sido precedidas por una llamada telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte , según ha explicado Trump en su red Truth. «¡No hay vuelta atrás, todo el mundo está de acuerdo en eso!, ha zanjado el presidente de Estados Unidos. Aparentemente también como medida de presión previa a las negociaciones, Trump intenta sembrar división entre los europeos, publicando mensajes privados intercambiados con algunos de sus líderes. Ha hecho pública, por ejemplo, una captura de pantalla de un mensaje en su plataforma Truth Social, que asegura proviene de Macron y que dice: «Estamos de acuerdo en Siria, podemos hacer grandes cosas sobre Irán, no entiendo qué estáis haciendo con Groenlandia… Después de Davos, puedo organizar una reunión del G7 el jueves en París. Puedo invitar a los ucranianos, daneses, sirios y rusos en los márgenes». El Palacio del Elíseo en París ha confirmó la autenticidad de la noticia. La respuesta de Trump no forma parte de la captura de pantalla y aún no se dispone de un comunicado de la Oficina del Presidente de EE.UU. Tras la anexión de Crimea en 2014, Rusia fue excluida y el grupo fue renombrado como G7, del que forman parte Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, así como Japón y Alemania. Según el séquito de Macron, Francia está decidida a que la presidencia del G7 de este año sea una contribución útil al diálogo y la cooperación , con énfasis en los conflictos en los que Francia y Estados Unidos tiran en la misma dirección. En Siria, Francia trabaja junto con los estadounidenses para la unidad e integridad territorial y el cumplimiento del alto el fuego, y permanece leal a sus aliados en la lucha contra la milicia terrorista Estado Islámico. Y en Irán, Francia exige el respeto de las libertades fundamentales por parte de las autoridades iraníes y apoya a quienes las defienden. La invitación a Rusia, sin embargo, no está consensuada con el resto de los europeos. La ruptura con Macron parece consecuencia de su negativa a participar en el consejo de paz. Tras recibir la invitación de Trump, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot , la había rechazado: «Francia debe decir no porque la carta de este consejo de paz va más allá de la franja de Gaza y, por tanto, más allá del plan de paz apoyado por las Naciones Unidas». Trump respondió que a Macron «bueno, nadie le quiere porque va a dejar el cargo muy pronto». Trump se ha encargado también de volar el puente más sólido del que disponían los europeos para hablar con la Casa Blanca, su amistosa relación personal con el presidente finlandés Alexander Stubb . Después de que Stubb, junto con el primer ministro noruego Jonas Gahr Store , le hicieran una propuesta de diálogo para evitar la anexión de Groenlandia, Trump ha respondido: «Dado que vuestro país ha decidido no concederme el Premio Nobel de la Paz, aunque he terminado MÁS de ocho guerras, ya no me siento obligado a pensar exclusivamente en la paz». Y ha cortado su comunicación con ellos. En los pasillos de Davos, la posibilidad de una venta de Groenlandia a Estados Unidos se percibe bastante más posible que en las cancillerías europeas. La amenaza de Trump de elevar los aranceles al 25% a los países europeos que apoyan a Dinamarca en la defensa de Groenlandia y la intención de Bruselas de activar el «Instrumento Anticoacción» de 93.000 millones en nuevos aranceles, «convierte a Davos, cuyo tema este año es «Un espíritu de diálogo», en el epicentro del peor conflicto económico transatlántico que se recuerda», según Fred Kemp e, presidente del Atlantic Council. Que lamenta que «los líderes europeos esperan poder alcanzar otro acuerdo más con Trump, pero un alto funcionario aliado me asegura que cuesta imaginar un terreno común, dado el posicionamiento 'absolutista' de Trump que sólo aceptará el resultado de Groenlandia propiedad de Estados Unidos». «No nos engañemos, los europeos no van a ir a la guerra contra Estados Unidos por Groenlandia. Y Trump no lidera Estados Unidos como un líder del mundo libre, sino como el presidente y director ejecutivo de 'USA Inc'. Quiere comprar la isla por 700.000 millones de dólares . ¿Por qué Dinamarca no pide simplemente cinco billones de dólares, en lugar de arrastrar a la UE a una guerra comercial, para que al final de la negociación quede en tres billones de dólares?», sugiere en conversación telefónica un ejecutivo del sector energético recién llegado a Davos. El secretario del Tesoro, Scott Bensent , de camino, ha asegurado que «esto terminará encajando en una manera en la que todos salgamos ganando ».