El Partido Popular (PP) despliega una ofensiva total contra los casos de corrupción que rodean al Gobierno. Sin piedad alguna, el mínimo atisbo de sospecha se traduce en iniciativas parlamentarias para cercar a un PSOE que llegó al poder con un discurso de regeneración democrática —desalojando de la Moncloa a Mariano Rajoy gracias a una moción de censura justificada por la sentencia del caso Gürtel—, pero al que ahora se le acumulan los dosieres policiales. Entre las distintas tramas que han sacudido los cimientos de Ferraz, una sigue ofreciendo múltiples incógnitas que los conservadores quieren resolver: el papel de Leire Díez en el partido y su influencia en la contratación pública. Ahora, los populares ponen el foco sobre un contrato...
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