«Amable, amistoso y bromista» son las tres palabras con las que compañeros de profesión definen a Alex Pretti, asesinado a tiros por el ICE este sábado en Mineápolis convirtiéndose en la segunda víctima mortal de los agentes antiinmigración en solo tres semanas. La justificación para acabar con su vida es que iba armado y que «quería masacrar a los agentes», aunque lo cierto es que los vídeos, en los que se ve cómo varios agentes inmovilizan a este hombre y a caban disparándole en el suelo en repetidas ocasiones, contradicen esta idea. Pretti, de 37 años, era enfermero de Cuidados Intensivos y miembro del sindicato en el hospital para veteranos del ejército de Estados Unidos. Tenía licencia para portar armas y en su historial delictivo apenas aparecen algunas multas de tráfico. «El trabajo de un enfermero es cuidar a sus pacientes, pero también tiene la obligación ética de denunciar la injusticia y las violaciones de los derechos humanos. Eso es exactamente lo que Álex hacía «. En un comunicado, la Asociación de Enfermeros de Oregón, así como la de Washington, ha denunciado el asesinato de su compañero y se ha mostrado «indignada, desconsolada y profundamente perturbada» por estos hechos. «Nadie debería ser blanco de agentes federales por denunciar. Ninguna enfermera debería ser asesinada por defender los derechos humanos». Según esta asociación, la presencia de agentes del ICE es cada vez mayor en los centros de salud, principalmente en el Centro Médico Legacy Emanuel de Portland, algo que, a su juicio, intensifica los temores y «podría crear condiciones inseguras para los pacientes, sus familias y los cuidadores de primera línea. Los centros de salud deben ser lugares de atención, no sitios de intimidación o terror». El asesinato de Pretti se produce en plena oleada de protestas por la violencia ejercida por este cuerpo policial, que hace solo unas semanas acababa también con la vida de Renee Good, una poeta de 37 años y madre de tres hijos que recibió varios disparos cuando iba en su coche. La indignación de la calle tras su muerte y la detención de niños no ha hecho frenar la violencia del ICE, justificada por la Administración. Este sábado, como resumen las asociaciones de enfermería, «un enfermero que dedicó su vida a cuidar a veteranos fue asesinado por su propio gobierno por denunciar públicamente».