El teletrabajo y la incorporación de colaboradores externos han ampliado de forma silenciosa los límites operativos de las empresas españolas. El acceso a sistemas críticos ya no se concentra en la oficina, sino que se reparte entre hogares, dispositivos personales y terceros con distintos niveles de control. Esta dispersión ha cambiado la naturaleza del riesgo digital. Pedro Jorge Viana, head of presales de Kaspersky Iberia, sitúa el foco en el cambio de modelo. La seguridad, explica, dejó de basarse en estructuras cerradas y pasó a depender de múltiples puntos de acceso repartidos fuera del control directo de la empresa. En ese escenario, «los atacantes optan por el camino más eficiente», asegura. Redes domésticas y dispositivos personales, sin una gestión profesional...
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