En la Real Federación Española de Caza (RFEC) todavía no se pueden creer del todo que el Ministerio de Infancia quiera prohibir la asistencia de menores de edad a jornadas de caza, además de a los espectáculos taurinos . Están a la espera de ver la letra pequeña de la propuesta legislativa, pero de confirmarse sus temores, sería letal para el colectivo. «La principal entrada al sector cinegético es la transmisión de valores de padres a hijo», reconoce a ABC el presidente de los cazadores, Josep Escandell. Por eso, dice, la idea de frenar la implicación de los más jóvenes es «incluso más dañina que la ley de bienestar animal» y el artículo sobre perros de caza que no prosperó. La semana pasada, el Ministerio de Infancia deslizó que estudia una reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia. En ella, plantea la prohibición de participación y asistencia de menores en actividades, eventos o espectáculos en los que se ejerza violencia contra los animales. La medida afectaría a la tauromaquia y, quizá, a la caza. «Como siempre, en estos asuntos son capaces de sorprendernos», dice Escandell. Apenas unos días antes del anuncio, el colectivo había estado ultimando con el Ministerio de Agricultura el plan estratégico para el control de la Peste Porcina Africana , además de trabajar en una estrategia para facilitar la incorporación de nuevas generaciones al sector cinegético. «Habíamos estado hablando de que el contingente de cazadores era fundamental», resume. Si finalmente afecta al colectivo, la Real Federación Española de Caza movilizará todos sus recursos para frenar la iniciativa, lo que incluye «más de medio millón de cazadores españoles». La reforma «podría suponer el fin de la actividad cinegética al dificultar gravemente el relevo generacional en el colectivo», apunta la RFEC en nota de prensa. Escadell lo asemeja a cualquier otro deporte o incluso con la música: si prohíbes a un menor practicar un deporte o tocar un instrumento hasta que no llegue a los 18 años, es muy posible que ya no se decante nunca por ello. A ello se añade el «ataque a las libertades básicas» de vetar «educar a tus hijos bajo tus valores», cuenta el presidente de los cazadores. «No permitiremos bajo ningún concepto que se atente contra la libertad y el derecho de educar a nuestros hijos en consonancia con nuestros valores», dice. La introducción al mundo cinegético, muy arraigado en tradiciones familiares, comienza muchas veces en torno a los diez años, cuando los menores acompañan a sus padres o familiares al campo. Ese inicio se hace desde un prisma de educación ambiental, de respeto a los animales y la naturaleza, además de la seguridad. «Es lo que se aprende en fases en las que no llevas una escopeta en la mano», cuenta Escandell, por lo que vetar la presencia de jóvenes es «contraproducente para el ejercicio». Además, critican que la propuesta normativa del departamento de Sira Rego alega que los niños que asisten o participan en jornadas de caza estarían expuestos a riesgos físicos, psicológicos y emocionales, «si bien no se aportarían datos objetivos o estudios científicos que confirmen una teoría fundamentada exclusivamente en argumentos ideológicos y anticaza», critica la RFEC. Al contrario, dice, en España incontables generaciones se han criado y desarrollado en contacto con la caza desde la infancia sin que ello haya supuesto ningún tipo de perjuicio físico o psicológico, explican. Como primeros pasos, la federación ha solicitado una reunión al ministerio para obtener información detallada sobre el proyecto e iniciará una ronda de contactos políticos a todos los niveles. «Apelamos al sentido de la responsabilidad del Ejecutivo y del principal partido del Gobierno y a su vínculo con el mundo rural para que pongan freno a una iniciativa que, de consolidarse, provocaría una fortísima confrontación con el sector cinegético. Exigimos coherencia con la estrategia nacional cinegética, en la que una amplia mayoría del parlamento se comprometió a velar por la continuidad de la actividad, que no será posible sin relevo», dice Escandell.