La Dirección General de Tráfico (DGT) ha dado un nuevo paso en su estrategia de modernización de las carreteras españolas con la presentación de la señal digital V27 , también conocida como el «triángulo virtual». Este aviso electrónico, que complementa a la reciente baliza V16 , busca mejorar la seguridad vial mediante alertas automáticas entre vehículos conectados, aunque no será obligatorio por el momento . A diferencia de las señales físicas tradicionales, la V27 no se compra ni se instala en el coche. Es un sistema digital que forma parte del ecosistema de movilidad conectada DGT 3.0 , y funciona mediante la comunicación entre el vehículo y el Punto de Acceso Nacional de Tráfico y Movilidad. Cuando un conductor activa su baliza V16 por una avería o accidente, esta envía una señal a la plataforma central de la DGT. De forma automática, los vehículos cercanos reciben una alerta visual en sus pantallas o sistemas de navegación, advirtiendo del peligro mucho antes de llegar al punto del incidente . Este sistema, enfocado a la prevención de accidentes secundarios, supone un avance hacia las llamadas carreteras inteligentes, en las que los vehículos y las infraestructuras se comunican en tiempo real. Sin embargo, la implantación de la V27 tiene una limitación importante: solo funcionará en los coches más modernos que dispongan de conectividad telemática activa . En España, con una edad media del parque automovilístico superior a los 14 años, esto significa que una gran parte de los vehículos aún no podrán beneficiarse de esta nueva señal. Desde la DGT aclaran que la V27 no sustituye a la baliza V16 -obligatoria desde el 1 de enero de 2026 para todos los vehículos-, sino que actúa como un complemento informativo que refuerza la seguridad vial. Los coches equipados con este sistema recibirán avisos visuales y sonoros ante la presencia de obstáculos, accidentes o vehículos detenidos, lo que permitirá reaccionar con antelación. Según los datos provisionales del organismo, entre enero y agosto de 2025 se registraron 632 accidentes mortales en carreteras interurbanas, con 696 fallecidos, una cifra que aún evidencia la necesidad de seguir reforzando la seguridad vial en España.