La Universidad de Valladolid se ha visto obligada a actuar tras el comentario de uno de sus profesores, Héctor Felipe Mateo Romero , que en la red social X justificó, el 25 de febrero de 2024, la muerte del Sergio Delgado, que recibió un puñetazo «por ser de Valladolid» que acabó con su vida cuando se encontraba en una zona de ocio de la capital burgalesa. Entonces, el citado docente, que escondía su identidad, llegó a señalar que «si ese fue el motivo, pues un asesinato muy merecido«, una afirmación que generó toda clase de respuestas que ahora, a raíz de la celebración del juicio en el que se juzga al autor del puñetazo mortal, se han vuelto a reactivar. La polémica ha derivado en que el propio centro académico se ha vito obligado a emitir un comunicado en el que asegura que «está realizando las actuaciones procedentes conforme a las normas y procedimientos universitarios». Además, en él muestra «su repulsa y condena ante cualquier tipo de violencia, que en ningún caso puede tener justificación alguna». La UVA, que matiza que el comentario del profesor -ayudante de informática- fue «a título personal en su cuenta privada- recoge, además, una carta que él mismo ha pedido que se difunda públicamente. En ella, Héctor Felipe Mateo Romero pide perdón y manifiesta su «sincero arrepentimiento por el desafortunado comentario que realicé hace dos años». «En fechas recientes se ha generado revuelo y malestar en distintas redes sociales a raíz de un desafortunado comentario que realicé hace dos años, situación que se ha visto agravada por la reaparición y difusión de otros comentarios más recientes en dichas plataformas. Mi intención con este mensaje es dejar constancia de que no comparto en absoluto lo que escribí entonces, ni la actitud mostrada recientemente hacia los trabajos de mis alumnos, y que se trata de un comportamiento del que me arrepiento sinceramente. A partir de ahora, me comprometo firmemente a actuar con la máxima prudencia en mis comunicaciones, así como a valorar y respetar siempre el trabajo y el esfuerzo de cada uno de mis alumnos», recoge en la carta. El profesor de la UVA continúa en la misiva que «me duele profundamente el impacto que mis palabras hayan podido tener, especialmente en la familia y los seres queridos de la víctima, a quienes deseo trasladar mi más respetuoso y sentido perdón por una falta de sensibilidad tan grave hacia su dolor. Ver esas palabras hoy me produce una tristeza inmensa, pues no reconozco en ellas a la persona que intento ser, y me abruma pensar en el malestar que he causado a los afectados y a toda la comunidad universitaria. Soy plenamente consciente de que mis expresiones fueron erróneas desde cualquier punto de vista moral, humano y profesional». «Reconozco que haber sugerido, incluso de forma irracional, que un acto tan atroz como aquel pudiera tener alguna justificación, es una falta de humanidad que me avergüenza profundamente . Un acto tan vil nunca, bajo ninguna circunstancia, es justificable, y menos aún por un motivo como el que mencioné», continúa, y mantiene que aquellas palabras «fueron una falta absoluta de respeto a la vida y a la memoria de la víctima». «No hay contexto ni distancia temporal que aminore la gravedad de una afirmación así; me duele reconocer que fui capaz de escribir algo tan carente de sentido y de valores, y me arrepiento sinceramente de ello cada día», manifiesta en la misiva. Héctor Felipe Mateo aprovecha para arrepentirse de otros comentarios en la misma red social en los que hace alusión a trabajos y exámenes de sus alumnos . « Quiero pedir humildemente perdón a los alumnos por los comentarios vertidos en relación con mi estado de ánimo al corregir sus trabajos. Aunque no he tenido la intención de ofender a nadie, no es un comportamiento propio del profesor que aspiro a ser y puede haberse percibido, sin duda como profundamente irrespetuoso hacia su esfuerzo, su tiempo y su ilusión académica», señala. En este sentido, reconoce que «no existe excusa ni justificación profesional. Me equivoqué por completo y lamento de todo corazón haberles fallado y haber causado cualquier tipo de malestar en su proceso de aprendizaje. Un espacio educativo debe ser de respeto y yo no estuve a la altura«, recoge en el comunicado, en el que añade que lamenta »profundamente« el daño que «de manera inconsciente e involuntaria, puedo haber causado a la Universidad de Valladolid, a sus estudiantes, a la memoria de la víctima y a su familia». Y concluye reconociendo que «he aprendido de la forma más dura la enorme responsabilidad que conlleva cada palabra que escribimos en el espacio público».