Con la llegada de la temporada de fresas y fresones , que en España se extiende de febrero a junio con su punto álgido entre marzo y mayo, muchos hogares comienzan a disfrutar de una de las frutas más esperadas del año. Sin embargo, esta fruta tan delicada también es una de las que más rápido se estropea debido al moho, los hongos y las bacterias que proliferan en su superficie. El chef y juez de MasterChef, Jordi Cruz , ha compartido recientemente en sus redes sociales un truco sencillo y eficaz para evitar que las fresas se deterioren a los pocos días de comprarlas. Según explica, el secreto está en aplicar un breve choque térmico que elimina los microorganismos sin alterar la textura ni el sabor de la fruta. El procedimiento, que el cocinero muestra paso a paso, consiste en sumergir las fresas «uno, dos o tres segundos» en agua hirviendo y, a continuación, pasarlas inmediatamente a un recipiente con agua fría o con hielo. Este contraste de temperaturas, conocido en cocina como termoterapia, logra eliminar mohos y bacterias superficiales sin que el calor penetre hasta el interior de la fruta ni afecte a su jugosidad. «Elimina los bichos malos que nos joroban las fresas», apunta Cruz con humor. Tras el baño térmico, el siguiente paso es fundamental: retirar con cuidado toda la humedad. Para ello, el chef recomienda secarlas con papel absorbente y colocarlas después en un recipiente con una base de papel de cocina , de manera que el exceso de humedad no favorezca la aparición de moho. Guardadas así en el frigorífico, las fresas pueden mantenerse frescas y en perfecto estado durante varios días más que con los métodos habituales. Además de ser una solución práctica y accesible, la técnica propuesta por Jordi Cruz permite conservar las propiedades naturales de la fruta. Las fresas son una excelente fuente de vitamina C, fibra y antioxidantes, y su consumo regular contribuye a una dieta equilibrada y saludable.