A escasos metros del Ayuntamiento y con vistas directas al Templo Romano, Taberna La Cuarta se ha consolidado como uno de los espacios gastronómicos más singulares del centro de Córdoba. El establecimiento, abierto en octubre de 2015, forma parte del proyecto familiar Pérez Jiménez y debe su nombre tanto a ser el cuarto negocio de la saga como a un guiño musical, es decir, la cuarta cuerda de la guitarra española. Al frente se encuentra Carlos Pérez, impulsor de una propuesta que combina cocina creativa y de diseño con el recetario tradicional cordobés . La filosofía del local se apoya en tres pilares: producto de cercanía, fusión de culturas y atención al detalle en sala y cocina. Con capacidad para unos 50 comensales repartidos entre el salón interior y una terraza privilegiada frente al conjunto arqueológico, el restaurante se ha convertido en una opción recurrente tanto para visitantes como para público local. La carta arranca con una clara declaración de intenciones: 100 % Córdoba. Desde el jamón ibérico de bellota del Valle de Los Pedroches hasta el queso de oveja Don Apolonio, pasando por el tarantelo curado de atún rojo de almadraba vinculado al universo de Ángel León, el recetario apuesta por materias primas reconocibles y de calidad. Entre los entrantes destacan propuestas como las alcachofas con salmorejo y jamón ibérico , la parrillada de setas con langostinos y parmesano o las croquetas, ya sean de chistorra navarra con huevo de codorniz o del puchero con panceta ibérica . No faltan clásicos locales como el salmorejo cordobés, las berenjenas califales con miel de caña o el flamenquín de lomo, queso y jamón serrano. Uno de los rasgos diferenciales de Taberna La Cuarta es su apuesta por integrar técnicas y sabores de otras culturas en el recetario andaluz. Así, en el apartado «Platos del chef» conviven un brioche de carrillada en salsa hoisin con encurtidos, gyozas de rabo de toro en salsa ponzu o un pad thai de presa ibérica con tofu y cacahuetes. También hay espacio para los risottos, como el de rabo de toro con boletus o el de carabinero y choco, y para elaboraciones como el tataki de solomillo ibérico con chutney de mango y jengibre . En pescados, sobresalen el ceviche de corvina y pulpo , el tataki de atún rojo de almadraba o el lomo de bacalao en tempura con alioli de ajo negro. La oferta se completa con arroces para un mínimo de dos personas, carnes como la presa y el solomillo ibérico 100 % bellota o el entrecot de vaca madurada, y postres clásicos como la tarta de queso, el tocinillo de cielo o la torrija de pan brioche con miel y helado de vainilla.