«Yo quiero pedir hoy que lleven a sus hijos y a sus hijas a los toros. Que lleven a sus nietos y a sus nietas a los toros. Que lleven a sus sobrinos y a sus sobrinas a los toros. Que lleven a sus hermanos. Porque el mundo del toro y lo que se aprende no te lo da nada. Ninguna otra cosa en la vida», comenzó diciendo Ramón García durante su discurso en la gala de San Isidro 2026 -que se celebrará del 8 de mayo al 6 de junio en la Madrid-. «Lleven a los niños a los toros, les va a hacer mejores personas», concluyó». Unas palabras que han generado una enorme polémica en redes sociales. Entre las numerosas respuestas, destaca la de Asier Esparza , vocal de la Junta Directiva de PACMA, quien a través de un vídeo ha contestado al presentador de televisión de forma contundente. «Hablar de tu abuelo y de llevar a los niños a los toros para hacerlo, como dices, mejores personas utilizando la nostalgia y el amor de un nieto como argumento para justificar que un niño presencia una tortura ritualizada y absolutamente premeditada, esto no es tradición, esto es un disparate y una manipulación emociona», ha comenzado diciendo. «Dices que allí se aprende algo que no te da nada más en la vida y aquí te voy a dar la razón. Se aprende a desconectar el alma y la empatía. El debate no está en si el toro sufre o no. Esto, la ciencia ya lo ha demostrado cientos de veces. El debate es: 'ahora que sabéis que sufre, ¿hasta cuándo vais a seguir fingiendo que no lo sabéis?'», ha continuado. «Yo aquí solo veo dos opciones: uno, negáis la evidencia científica, pero no en plan rebeldes con criterio, sino como catetos, estáis a la altura de los terraplanistas. Conocéis la realidad, pero os importa menos que cero. Dime, Ramón, ¿en qué os convierte esto? Pon tú el adjetivo», se ha quejado. «Si para mantener viva tu afición necesitas heredarle a un niño la capacidad de mirar al dolor y no sentir nada, no estás formando mejores personas, sino ciudadanos vacíos y anestesiados. La verdadera evolución no es conseguir que el niño siga los mismos pasos de su abuelo hasta la plaza, sino evitar que cometa los mismos errores que él. Esto es solo mi opinión, es una cuestión de sentido común. La tradición se hereda, pero la compasión se elige », ha sentenciado.