La recuperación del mercado español de turismos arranca con fuerza en 2026, pero la falta de incentivos plenamente operativos y la incertidumbre sobre su aplicación real amenazan con enfriar el ritmo de ventas en los próximos meses. Así lo interpretan desde la patronal de los concesionarios, Faconauto, que ha presentado su radiografía sobre los retos regulatorios que enfrenta el sector de la automoción en España durante este 2026. El informe destaca un escenario de extrema complejidad, condicionado por más de un centenar de normas que afectan directamente a la actividad comercial y a la planificación empresarial. Según la organización, esta inestabilidad normativa está frenando de forma directa las decisiones de compra de los consumidores, quienes se encuentran ante un entorno regulatorio cambiante que genera incertidumbre sobre qué tecnología adquirir. Uno de los puntos críticos señalados es la implantación desigual de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Aunque hay 150 municipios obligados por ley a establecer estas áreas, actualmente solo entre 20 y 25 ciudades tienen una ZBE operativa, mientras que más de un centenar se encuentran todavía en trámite. Esta aplicación dispar no solo dificulta la movilidad, sino que provoca una confusión generalizada en el ciudadano, impactando negativamente en el mercado. A esto se suma la preocupante situación del parque móvil español, cuya edad media ya supera los 14,5 años. Faconauto advierte que este envejecimiento se traduce en mayores emisiones, una reducción drástica de la seguridad vial y una menor eficiencia energética, insistiendo en que renovar el parque tendría un impacto positivo inmediato en los objetivos medioambientales. En cuanto a la electrificación, el estudio revela que el mercado depende de forma crítica de la claridad y estabilidad de las ayudas. Según los datos de Faconauto y Sigma Dos, el 40% de los conductores solo se plantearía la compra de un vehículo eléctrico si existieran ayudas directas y sencillas, mientras que un 38% afirma que no compraría sin apoyo público. Actualmente, las preferencias de compra se inclinan mayoritariamente hacia los híbridos no enchufables (37-40%) y los motores de gasolina (36%), quedando el vehículo 100% eléctrico en una cuota residual de apenas el 10%. Para contrarrestar esta tendencia, el sector pone sus esperanzas en el nuevo «Plan Auto + 2026». Este programa estatal, de carácter no autonómico y con efectos retroactivos desde el 1 de enero de este año, ofrece hasta 4.500 euros de ayuda pública para la compra de turismos eléctricos, a los que se añaden 1.000 euros adicionales aportados por el punto de venta o la marca. Desde la patronal recalcan que el papel del concesionario es fundamental en este proceso, ya que sin su intervención la regulación y los incentivos no llegan de forma efectiva al ciudadano de a pie. Marta Blázquez, presidenta de Faconauto, ha sido tajante al señalar que el éxito de este ejercicio depende de cuatro pilares fundamentales: estabilidad normativa, ayudas simples y homogéneas, una electrificación realista alineada con las capacidades del mercado y un Plan Nacional de Renovación del Parque. Para la directiva, el gran desafío de 2026 pasa por aportar seguridad y certidumbre al comprador, permitiéndole renovar su vehículo bajo un marco legal claro que no penalice su movilidad ni su economía. España inició 2026 con una ligera recuperación en el mercado de turismos nuevos tras el estancamiento de diciembre, registrando 73.103 matriculaciones en enero, lo que representa un 1 % más que un año antes. Aunque el avance es moderado, refleja un primer indicio de resistencia en un contexto complejo para la automoción europea. Este crecimiento es aún más significativo si se excluyen los efectos extraordinarios del primer mes de 2025, cuando las entregas se vieron impulsadas por programas de reposición vinculados a la tormenta Dana de finales de 2024 y el Plan Reinicia Auto que generó casi 4.000 unidades adicionales. De hecho, sin ese efecto, la mejora interanual habría superado el 6 % al arrancar el año.