«Como el gato con botas», con unas katiuskas altas. Así caminaba todavía todavía este lunes al mediodía fray Agustín, el prior del monasterio de La Vid , en el municipio burgalés de Aranda de Duero, donde el desbordamiento del río llegaba a colarse en el histórico edificio del siglo XII, anegando por completo la planta baja, con el patio que antes era hierba convertido casi en una «piscina». Aunque los bomberos están a pleno rendimiento achicando agua y el nivel ha bajado algo, lo cierto es que hay zonas que todavía siguen «con una cuarta», explica al otro lado del teléfono fray Agustín, con unas palabras que transmiten una tranquilidad ante tal situación que sólo pueden salir de alguien como él que es agustino, acostumbrado a esa vida tranquila. Ya el sábado por la noche comenzaron a notar que el agua empezaba a colarse por la cocina, la más zona más baja de este monasterio en el que actualmente hay cuatro religiosos, pero también cuentan con hospedería que saben que tendrá que permanecer cerrada y centro de espiritualidad. Y ya en ese momento, visto que tenían «sospechas» de que por la noche podría seguir el subiendo. Cuando despertaron por la mañana «más de treinta centímetros» tenían acumulados en la planta baja, desde el claustro hasta el resto de dependencias, explica fray Agustín. La zona de la iglesia, la sacristía, el museo numismático, el panteón... Aunque han sufrido daños en algunas piezas y saben que tardarán días y semanas en quitar el agua y el barro, las «imágenes» no han sufrido en principio perjuicios, y en cuanto han podido acceder, han cambiado elementos de lugar, para mantenerlos a salvo por su vuelve a subir el nivel y «para que vayan secando». El el caso del órgano, que aunque es electrónico, «reproduce sonidos del siglo XVII », ya que el original fue robado y el organista, que es ingeniero, obró esa pieza, explica fray Agustín. Cercanos al cauce del Duero, en el Monasterio de La Vid, una marca en la iglesia recuerda otra inundación, hace ya «más de cien años», en 1889, apunta el prior, mientras sigue recorriendo el edificio y comprobando cómo ha bajado el nivel en algunos puntos «casi a la mitad», pero en la iglesia por ejemplo todavía hay «unos 20 centímetros» y el patio central cerca de 30 calcula, con la esperanza de que no vuelva a subir, mientras los Bomberos de Aranda de Duero siguen achicando y tuvieron que recibir refuerzos de otros parques. En la localidad ribereña, con los ojos puestos aguas arriba, en el embalse de Cuerda del Pozo , sigue el temor a una nueve crecida, después de que Duero también haya conquistado aquí parques, tapado bancos y farolas e incluso entrado en locales, además de obligar a cortar calles.