Se llamaba Cairo y era el perro de un veterinario de Cúllar Vega , una población cercana a Granada . Su dueño denunció que había sido extorsionado. El perro ha aparecido. Muerto. Después de saberlo, el veterinario que se llama Pablo Martínez, ha escrito: «Ha podido ser un accidente o alguien quiso hacerte daño, nunca lo sabré». El caso saltó a las redes sociales a finales de enero. El perro, según su propietario, desapareció, y él ofreció a través de sus redes una recompensa para recuperarlo. Después comenzaron los problemas, porque llegaron llamadas, pero no fueron alentadoras sino todo lo contrario. Pablo Martínez aseguró que, desde unos números de teléfono «extranjeros», alguien que no se identificó dijo que tenían a su perro y le emplazó a quedar en un centro comercial de Granada para devolvérselo. El dueño del perro, un hermoso ejemplar de boyero de Berna , accedió. Los supuestos estafadores organizaron una llamada a tres bandas con Pablo y su mujer, Raquel. La hicieron cuando el dueño de Cairo llegó al punto de encuentro que habían pactado. Entonces, tras silenciar el micrófono de Pablo, amenazaron a la mujer asegurando que tenían a su marido y al perro y que, si no les pagaba, los asesinarían. Para evitarlo, ella tenía que pagarles 500 euros de inmediato, vía Bizum. A ella también la amenazaron. Le dijeron que la apuñalarían si no pagaba. La búsqueda de Cairo se convirtió «en una pesadilla», reconoció Pablo Martínez. Llegó a enviar a los extorsionadores hasta tres mil euros en distintos pagos, pero el perro nunca apareció. Ni los supuestos captores tampoco. El perro tenía chip y chapa identificativa. La policía fue avisada de la situación, pero la pesadilla continuó. Al veterinario le llegaron imágenes creadas por inteligencia artificial de perros de esa raza para hacerle creer que era el suyo y cobrar así más dinero. En paralelo, a través de las redes sociales, Pablo continuó con la búsqueda. Es cierto que Granada ya estaba siendo azotada por el tren de borrascas, pero no podía creer que hubiera muerto por alguna riada porque su población no había sido especialmente afectada. Cairo era grande y de una raza fácilmente identificable. Muchos voluntarios colaboraron para encontrarlo. Policías locales, guardias civiles y el Ayuntamiento de Cúllar Vega también se involucraron, pero el despliegue no sirvió, no hubo rastro del perro. Hasta hoy. Esta tarde, Pablo Martínez ha vuelto a recurrir a las redes para informar de la muerte de Cairo, para agradecer a todos los que colaboraron para encontrarlo y para darle al perro su último adiós: «Descansa en paz mi perrito chiquitito. Te quiero y te querré toda la vida». Se desconoce por el momento si el perro fue secuestrado o si quienes llamaron a Pablo y a Raquel pidiéndoles dinero sólo eran unos aprovechados que quisieron sacar partido a su situación. El caso está siendo investigado porque la policía tuvo constancia de los hechos.