Eran sobre las siete y media de la mañana, la ciudad aún a oscuras, cuando el presidente de la Generalitat, Salvador Illa , entraba en la sede del Gobierno catalán . No era inusual la hora en alguien habituado a madrugones épicos, sí que Illa comenzase la jornada sin haber hecho antes unos cuantos kilómetros de trote. La expectación mediática en plaza Sant Jaume no venía tanto por esta razón como porque Illa regresaba al Palau tras más de cuatro semanas de baja, aquejado por una extraña, y nada menor, infección en el hueso del pubis. Durante estas semanas, y por el hecho de que la dolencia del 'president' no ha sido ninguna broma -aún deberá seguir cuatro semanas más...
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