Se ha convertido en un atractivo con encanto dentro de una ciudad que ya rebosa belleza por otros motivos. La calle Ciegos de Jerez de la Frontera (Cádiz) se encuentra en un lugar escondido que la hace ser aún más especial: en el corazón de las bodegas González Byas s, de fama mundial por su producción vitivinícola. Visualmente sorprende a quien la contempla por su emparrado , un techo natural de parras centenarias, con los troncos pegados a los muros encalados, crea un ambiente único, una especie de túnel con un recorrido original ya que conecta dos cascos bodegueros. Además, desde esta calle se contemplan vistas a la Catedral. El suelo, adoquinado, ofrece otro matiz de originalidad al entorno de la calle que, pese a estar en un lugar céntrico, en ella se respira un ambiente de tranquilidad y calma, a veces interrumpido por los clics de las cámaras fotográficas de quienes la visitan y no quieren perder este recuerdo. Abierta al público Hasta la segunda mitad del siglo XIX, la calle Ciegos no era una transitable excepto para quienes trabajaran en las bodegas. Sin embargo, el Ayuntamiento llegó a un acuerdo para que se pudiera recorrer esta vía. Su nombre parece que tiene su origen en el siglo XVI y, aunque hay diferentes teorías, una de ellas apunta a que acogía un asilo o una escuela para ciegos. La parra que es el icono de la calle – junto al famoso logotipo de Tío Pepe - comenzó a extenderse en la década de 1960 y desde entonces ha ido creciendo y siendo cuidada para mantener su encanto. Esta permite que los rayos de sol, tan típicos de esta tierra, penetren de forma tímida, creando un juego de luces y sombras maravilloso para recrear la vista. De hecho, esta vía aparece en los rankings de revistas nacionales e internacionales de viajes y turismo como una de las calles más bonitas de España e incluso del mundo. En los alrededores, los amantes del vino y la gastronomía pueden disfrutar de una estancia en el hotel Bodega Tío Pepe, con el que la experiencia en el mundo de la enología será completa.