El estreñimiento es un problema digestivo muy común, especialmente a partir de los 40 años o durante el embarazo. Se considera que una persona lo padece cuando tiene menos de tres evacuaciones a la semana. Muchos lo atribuyen a una ingesta insuficiente de fibra y piensan que aumentar su consumo va a resolver el problema, pero esta estrategia puede ser insuficiente, e incluso contraproducente, si no se adapta a las necesidades reales del organismo. «¿Tienes estreñimiento aunque comas fibra? Puede que el problema no sea la cantidad… sino el tipo de fibra, cómo la tomas y el estado de tu sistema digestivo», afirma el nutricionista Pablo Ojeda. El experto confirma que «muchas mujeres y hombres de más de 40 años sufren estreñimiento, hinchazón abdominal, digestiones lentas o sensación de bloqueo intestinal». Y advierte de que uno de los errores más habituales es «añadir más fibra sin estrategia, lo que muchas veces empeora el problema». También hay que tener en cuenta, destaca, que «el estreñimiento no es solo digestivo, también es hormonal, nervioso y metabólico». Es decir, que sufrir estrés y llevar una mala alimentación pueden llevar a un bloqueo intestinal. Frente a soluciones rápidas y laxantes, el experto propone una estrategia de hábitos respaldada por la psiconeuroinmunología (PNI) que tienen en cuenta que «el tránsito intestinal depende de varios factores clave». A estas recomendaciones, Ojeda añade una extra que considera fundamental: «Calma antes que fuerza. El estrés cierra el intestino. Respirar, relajarte y no forzar también ayuda». En resumen, el nutricionista insiste en que el origen del estreñimiento puede ser múltiple, con lo que hay que abordarlo desde diferentes puntos: «No se trata de ir al baño a la fuerza, sino de darle al cuerpo lo que necesita para soltar». Cuando esto ocurre, concluye, «el tránsito mejora de forma natural, sin forzar y sin depender de laxantes».