Entre las muchas reglas democráticas, escritas y no escritas, que han quedado abolidas durante el mandato sanchista figura en destacada posición la noción de responsabilidad política. Se trata de un concepto del poder de carácter plebiscitario que sitúa al líder por encima de cualquier obligación de rendir cuentas ante las instituciones representativas, ante los ciudadanos e incluso ante la justicia, cuyas resoluciones, aunque por el momento acatadas, resultan cuestionadas por el Gobierno como fruto de una suerte de conspiración enemiga. Los miembros del Gabinete, escogidos por el presidente, encarnan su autoridad unívoca y están protegidos por el mismo halo de intangibilidad autoatribuida que envuelve sus errores o arbitrariedades en el manto ventajista de una supuesta legitimidad de ejercicio extensiva a...
Ver Más