La receta de la felicidad, para algunos es el amor de una pareja, para otros es el éxito profesional, mientras que para los niños es sencillamente que suene el timbre para salir del colegio y poder irse a casa a jugar. Es algo particular y cada uno debe buscar aquello que le llene de forma plena. Francisco de Asís encontró su felicidad viviendo como un monje ermitaño. Murió en el año 1226, en la plena Edad Media italiana, pero todavía nos sirve de ejemplo hoy en día para tratar la psicología del desapego material. El santo tenía pocas pertenencias. Cuando se convirtió, renunció a su herencia y se deshizo de aquellos objetos que le ataran, como libros, ropa o casas. Abrazó la pobreza extrema y durante años vivió con lo básico: una túnica y limosna. «Necesito poco, y lo poco que necesito, lo necesito poco». Esta frase no se encuentra en sus escritos más populares, pero se le atribuye por la tradición oral y su filosofía de vida. Aquí se habla de la necesidad como aquella realidad mínima que se necesita para sobrevivir y todo lo demás sería un añadido. La verdadera felicidad y libertad se encuentran en la sencillez voluntaria. En nuestro contexto actual, esta reflexión invita a reducir el consumo innecesario, a valorar lo esencial sobre la acumulación, y a disminuir la ansiedad por poseer, buscando satisfacción en lo simple. Al no necesitar mucho, liberamos tiempo y energía para relaciones, espiritualidad o propósitos más altos, en lugar de angustiarnos por conseguir más de aquello que no nos llena. «Lo necesito poco» implica que, aunque tengamos cosas, no dependemos de ellas para ser felices; no poseemos, sino que usamos con libertad. Si algún día faltara el alimento, la casa o los amigos, seguiría siendo posible una felicidad plena y abnegada. Otra frase del santo italiano que incide en este tema es «El que a todo renuncia, todo lo posee», que deriva del Evangelio de Lucas (Lucas 14, 33). También es capaz de llamar a la pobreza «Señora» y «virtud», y demostrar que su amor por ella es lo que le abrió el camino a la felicidad. Sin distracciones. Así quiso que sus seguidores, los franciscanos, vivieran en medio del mundo. Requería que no poseyeran nada, ni individual ni comunitariamente y llevaron una vida itinerante durante años, hasta la muerte del fundador y la organización de la orden en conventos. Se puede decir que San Francisco de Asís fue un ejemplo de minimalismo, tanto material como social, y el origen de algunos refranes españoles tan repetidos como 'No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita' y 'Menos es más'.