«Nuestro niño llevaba 'institucionalizado' desde que tenía cinco meses. Hoy tiene cuatro años. Fíjate, era el mayor de la residencia», señala Isa Mínguez (33 años), madre de acogida, además de educadora social. Ella y su pareja, Víctor, acogieron a Juan (vamos a llamarlo así) hace tan solo dos meses. El menor era lo que en la jerga del mundillo de la protección se llama «un niño 'perfectamente institucionalizado'», define Mínguez. «Un pequeño que llama la atención por cómo está de bien educado. Cumple normas a rajatabla, las rutinas las lleva fenomenal, pone la mesa, recoge su plato, se viste, va al baño y duerme bien solo…», resalta. Ahora bien, dice, no hay duda de que ha descubierto un mundo con...
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