Han pasado cuarenta años de su muerte y ninguna de estas tres voces lo ha olvidado y no tiene que bucear en la memoria para definirlo: «Un líder , con muchas habilidades sociales, y un cofrade que no era superficial, sino profundo y espiritual» (Francisco José Mellado). «Tenía un liderazgo suave, delicado que no se ponía por encima de nadie» (Antonio Varo). «Tenía un carisma especial y un liderazgo absoluto» (Juan Quero). Hablan de Guillermo Giménez de la Linde (1953-1986), que estuvo entre los que pilotaron el cambio de la antigua hermandad de los Caballeros del Santo Sepulcro a la cofradía actual y que por encima de todo fue uno de los grandes renovadores del mundo de la Semana Santa...
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