España tiene una tasa de desempleo cercana al 10%, la más baja desde el año 2008. Sin embargo, el sueldo más común en nuestro país es de 1.400 euros, una cifra que cobran el 25% de los trabajadores y que es superior por muy poco al salario mínimo, situado tras la última subida por encima de las 1.200 euros. Además, el ingreso mínimo vital en una familia de cuatro miembros es similar al sueldo más común. Esto provoca que a muchos trabajadores no les compense trabajar y sí recibir estos subsidios. «Hoy en día es muy fácil acceder a ayudas sin necesidad. Estamos en una sociedad de vagos», asegura una mujer en un reportaje del programa 'Espejo Público'. Otros testimonios se refieren a la «ley del mínimo esfuerzo» y dejan claro que algunas personas «se aprovechan del sistema». Sin embargo, otras personas defienden que estas ayudas públicas son necesarias para varios sectores de la sociedad, como «los mayores que no encuentran trabajo a partir de cierta edad». Daniel es un trabajador que cobra 1.200 euros al mes, con dos hijos y una hipoteca. Asegura al programa de Antena 3 que nadie le financia su compra de un coche: «A veces me dan ganas de irme al paro y cobrar casi lo mismo». Esto no es un testimonio aislado. Un camarero desvela que cobra 1.400 euros al mes (el salario más común en España) y se muestra sincero: «Si cobrara lo mismo que otros con ayudas, preferiría quedarme en casa antes que trabajar 40 horas». José María Camarero, experto en economía de ABC, explica en el programa cómo está la situación: «El problema no es que exista esa ayuda, que es necesaria en muchos casos. El problema es que no está logrando la reincorporación al mercado laboral, que es para lo que se busca» En este sentido, el experto afirma que, cuando una familia tiene el 80% de las necesidades básicas cubiertas con ayudas, «es el momento en el que trabajar deja de compensar». Esta situación hace que muchos trabajadores con sueldos bajos se pregunten si merece la pena trabajar.