La Semana Santa de Sevilla es pendular. Puede comprobarse en múltiples aspectos, y el de la música no es la excepción. Si las agrupaciones alcanzaron una gran popularidad y abundancia desde finales de los años setenta hasta principios de los noventa y posteriormente cayeron en un largo ostracismo , en los últimos años se han ido revalorizando hasta un momento de salud y prestigio como el actual, en el que las bandas de este estilo tocan prácticamente en el doble de cofradías que hace veinticinco años. En un cuarto de siglo son muchas las cosas que han cambiado en el mundo de la música procesional. Si nos detenemos en la presencia de las agrupaciones musicales en la Semana Santa, es curioso ver como la misma quedaba reducida en 2001 a siete hermandades : la Paz, la Hiniesta, el Beso de Judas, San Esteban, San Benito, los Gitanos y la Resurrección. Se trata de siete de las 57 que hacían estación de penitencia a la Catedral en aquel momento, algo más del 12 % del total. Actualmente, son doce las cofradías que llevan este acompañamiento musical: Jesús Despojado, la Hiniesta, la Paz, San Pablo, el Beso de Judas, Santa Genoveva, San Esteban, San Benito, el Carmen, Montesión, los Gitanos y la Resurrección. Son las mismas que hace dos décadas y media más otras cinco, de forma que ahora alcanzan el 20 % de las 60 hermandades de la nómina. Además, existe el caso particular de San Pablo, que desde el cambio de estilo aprobado para el pasado Lunes Santo de 2025, lleva dos agrupaciones musicales tras su paso de misterio, una en el recorrido de ida (Arahal) y otra en el de vuelta (Virgen de los Reyes). Virgen de los Reyes, Santa María Magdalena de Arahal, Encarnación de San Benito, la Redención, Pasión de Linares y la sección musical de los Gitanos son las seis bandas que se reparten el pastel entre las mencionadas cofradías que hoy por hoy apuestan por las agrupaciones. Llama poderosamente la atención que Santa María Magdalena , la 'madre y maestra' del estilo abanderado por esta formación de la provincia de la mano de Manuel Rodríguez Ruiz, mantiene medio siglo ininterrumpido de presencia en la Semana Santa hispalense junto a la hermandad de la Hiniesta. Esta Semana Santa pasará por carrera oficial tres veces tras el contrato que la une a San Pablo desde el pasado año y el que ahora reestrena en Montesión, todo un reconocimiento a su trayectoria y su idiosincrasia alejada de las corrientes pasajeras. No es la única formación que ha ganado peso en la Semana Santa de Sevilla recientemente, puesto que el grado de excelencia de la agrupación de la Pasión de Linares le ha permitido hacerse un importante hueco en la última década acompañando al Cautivo del Tiro de Línea desde 2019 y al misterio del Carmen desde 2022. Esto se ha unido al dulce momento a nivel de popularidad y repercusión mediática que vive Virgen de los Reyes, así como al buen desempeño que en general presentan las bandas de este estilo, desde Redención hasta Encarnación, intentando mantener en equilibrio además la balanza entre las marchas clásicas y los estrenos de los mejores compositores. En la primera época dorada de las agrupaciones, había bandas como Arahal y Jesús Despojado ―desde 1992 Virgen de los Reyes― que tocaban prácticamente todos los días. Su popularidad supuso un auge sin precedentes que permitió ver en aquella época numerosos pasos con este estilo. Algunos de ellos lo han mantenido hasta nuestros días, como el misterio del Beso de Judas o el de San Benito; otros lo han recuperado, como el Cautivo de Santa Genoveva o la Oración en el Huerto; y otros permanecen actualmente con cornetas y tambores, como el Cristo de la Salud de San Benardo, el Buen Fin, el misterio de los Caballos o el de la Trinidad. Pasó el tiempo y, en los años noventa, este tipo de formaciones cayó en desgracia, en buena medida por una campaña de desprestigio auspiciada por ciertos sectores de peso en favor de las bandas de cornetas y tambores. Cofradías que asociamos directamente a los sones de agrupación, como Jesús Despojado o Montesión, no volvieron a este estilo nacido de la Guardia Civil hasta 2005 y 2006, respectivamente. Ahora, después de mucho trabajo y esfuerzo por parte de los responsables de las bandas, llevamos al menos una década inmersos en un nuevo renacimiento ―tanto en calidad como en reconocimiento― del estilo de música procesional más sevillano. Un auge que no parece haber tocado techo aún.