Haití vuelve a ser tema de debate tras llegada de buques de Estados Unidos para controlar pandillas
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Haití vuelve al debate tras semanas pasando desapercibido ante la comunidad internacional aunque de manera tímida, luego de que Estados Unidos informara que los buques USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence habían llegado a la bahía de Puerto Príncipe como parte de la operación 'Southern Spear'.
Diputados y dirigentes de distintas fuerzas políticas coincidieron en que la profunda crisis de seguridad y humanitaria que atraviesa Haití requiere una respuesta firme y coordinada de la comunidad internacional, al tiempo que subrayaron la importancia de que cualquier iniciativa tenga como eje la restauración del orden democrático y la protección de los derechos humanos, dada la repercusión directa que la inestabilidad haitiana tiene para la República Dominicana y la región.
El diputado Ignacio Aracena, del Partido Revolucionario Moderno, valoró de forma positiva las acciones encaminadas a frenar el control territorial de las bandas criminales, a las que señaló como responsables de convertir a Haití en un punto de tránsito para el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas.
Indicó que por años la República Dominicana ha reclamado a la comunidad internacional un plan de acción más directo y efectivo, por lo que consideró que toda iniciativa orientada a estabilizar al vecino país debe ser respaldada, siempre que se respeten los derechos humanos.
Aracena recordó que el próximo 7 de febrero vence el mandato de las autoridades transitorias haitianas, lo que, a su juicio, hace aún más urgente un mensaje contundente contra los grupos armados que controlan alrededor del 65 % del territorio y obstaculizan el restablecimiento de la democracia.
Desde la oposición, el diputado Tobías Crespo, de la Fuerza del Pueblo, sostuvo que la crisis haitiana no solo preocupa a la República Dominicana, sino a toda la región.
Al referirse a los esfuerzos previos, como la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas y el reciente despliegue de fuerzas extranjeras, afirmó que estos no han logrado controlar de manera efectiva la inseguridad en Haití.
En ese sentido, consideró que el país merece una respuesta más sólida de la comunidad internacional, capaz de contribuir al restablecimiento del orden y la democracia en lo que definió como un Estado fallido, minimizando su impacto en la seguridad regional.
En tanto, el diputado Charles Mariotti Jr., del Partido de la Liberación Dominicana, planteó como prioridad la protección del territorio dominicano ante el riesgo de un eventual éxodo de miembros de bandas armadas haitianas.
Señaló que, aunque existen expectativas sobre posibles avances en la estabilización de Haití, el interés fundamental para la República Dominicana es que el vecino país logre encauzarse, ya que su estabilidad permitiría que los ciudadanos haitianos puedan desarrollarse en su propio territorio, reduciendo presiones migratorias y de seguridad.
Mientras que Dionis Sánchez quien fuera senador por la provincia fronteriza de Pedernales, declaró la acción de Estados Unidos beneficia colateralmente a República Dominicana con su estabilización política y económica.
Consideró no obstante que se mantiene el riesgo fronterizo con Haití, ya que la verja perimetral construida no es completa y no detiene los cruces ilegales.
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