La marcha de San Cayetano, que unió Liniers con Plaza de Mayo, juntó este año a los trabajadores informales con muchísimos trabajadores formales, convocados por las centrales sindicales. Todos plantearon duras críticas al gobierno de Milei y resaltaron la unidad necesaria para enfrentar sus ataques. El arzobispo de Buenos Aires sumó su reclamo por los pobres, los jubilados y los discapacitados.