El misterio que hace única a la planta de los besos
El equipo del Instituto Max Planck de Fisiología de Plantas Moleculares en Alemania y el John Innes Centre (Norwich, Reino Unido) descubrió que una pieza clave de la maquinaria esencial para la respiración aeróbica en animales y plantas, una enzima llamada Complex I, falta en el muérdago europeo (álbum Viscum). En cambio, el muérdago utiliza vías de energía alternativas, incluida la glucólisis, que genera energía en una parte diferente de la célula.
Esto, combinado con los nutrientes proporcionados generosamente por sus árboles huéspedes, proporciona al muérdago europeo todos los requisitos necesarios para mantener la salud, según los autores.
Falta una pieza esencial
Durante millones de años de evolución, el muérdago ha remodelado la forma en que genera energía a nivel molecular. «Estudios anteriores habían mostrado que los genes responsables de producir el Complex I faltaban, pero pensamos que podrían haberse reubicado en otras partes del genoma», explica Andrew Maclean, autor principal del estudio e investigador del John Innes. «Nos quedamos atónitos al descubrir que el muérdago ha logrado prescindir de esta pieza de maquinaria metabólica que se pensaba que era esencial para todos los organismos multicelulares».
Los científicos creen que esta extraña forma de vivir puede deberse a que el muérdago es un parásito y recibe mucha nutrición de su huésped, por lo que no necesitaría una gran capacidad de respiración.
El siguiente paso para los investigadores es determinar si este es un fenómeno exclusivo del muérdago o si se sucede con otras plantas parásitas, un conocimiento que podría aplicarse algún día a la protección de los cultivos. El muérdago es un parásito de los huertos de manzanos y tiene un efecto sobre los rendimientos, aunque no suele ser drástico.
«El muérdago es una hemiparasita, lo que significa que puede realizar la fotosíntesis y producir algunos azúcares para la producción de energía, pero otros parásitos son más dañinos y extraen todo lo que pueden del huésped», explica Maclean.