La forma y el fondo
El jueves pasado el senador Ricardo Monreal presentó una iniciativa que pretende eliminar o disminuir 17 comisiones que cobran los bancos por los servicios financieros que prestan. ¿Consulta de saldo? Comisión. ¿Retiro de efectivo? Comisión. ¿Reposición de tarjeta de crédito incluso por robo? Comisión. Sí, todos nos quejamos de las comisiones que nos cobran a los usuarios de los servicios financieros. En productos con tasas cercanas a cero, como las cuentas maestras, las comisiones desincentivan la bancarización al incrementar los costos.
La Condusef presentó en agosto el documento “Evolución del cobro de comisiones bancarias y sus reclamaciones”, donde muestra un comparativo internacional que induce a pensar que las comisiones en México son particularmente altas. De acuerdo a ese documento, 30% de los ingresos de los bancos en México proviene del cobro de comisiones, alcanzando en algunos casos 39%, y compara estos porcentajes con lo que reciben estos bancos en sus países de origen. Por ejemplo, Santander recibe 39% de sus ingresos por comisiones en México, mientras que en España es 20%. HSBC 33% en México y 25% en Reino Unido. Estos porcentajes son el cociente de comisiones entre ingresos. Al tener los bancos en otros países mayores ingresos, incluso si cobraran las mismas comisiones, el porcentaje sería menor. Así que esta forma de plantear las comisiones como excesivas es equivocada.
Habría que evaluar el monto de cada comisión por el mismo servicio. En Estados Unidos, algo similar pasa en México, el retiro de efectivo en cajeros del mismo banco que el emisor de la tarjeta no tiene costo, pero usar cajeros de otro banco tiene un costo de entre dos y tres dólares. En Estados Unidos hay más de 400 mil cajeros, aproximadamente 173 por cada 100 mil adultos. En México hay 51 mil, más o menos 56 por cada 100 mil adultos.
No sé si habría alguna forma completamente objetiva de evaluar si una comisión es alta o baja. Las comisiones, como cualquier precio, revelan información de las condiciones del mercado, de la oferta y la demanda de servicios financieros. También dan información sobre sus fallas: poca competencia, barreras de entrada, prácticas de colusión. El informe de la Cofece también revela algo poco sorprendente: 71% de los usuarios de servicios financieros no compara los productos bancarios al contratar, es decir, los consumidores no comparan tasas ni comisiones ni condiciones al adquirir servicios financieros.
Quiero pensar que el fondo de esta iniciativa es disminuir los costos para permitir un mayor acceso al sector bancario. Pero la forma es incorrecta. Prohibir el cobro de comisiones redundará en que los bancos den menos servicios financieros y que busquen fuentes alternativas de ingresos, ampliando el margen de intermediación —la diferencia entre la tasa que pagan y la que cobran— en detrimento de los ahorradores y de los deudores, perjudicando así la inclusión financiera.
Para lograr menores comisiones hay que impulsar la competencia, quizás con nuevos participantes o vía regulación. Los controles de precios no funcionan y acaban ocasionando lo contrario a lo deseado. Si el fondo es lo importante, también lo son las formas.
@ValeriaMoy