Familia hondureña llega a Pachuca en su camino de regreso hacia Chiapas
Hace más de un mes, David Cruz y Johanna García donaron su casa de lámina a una señora de edad avanzada, tomaron una mochila con lo indispensable y se unieron a la primera caravana de migrantes hondureños rumbo a Estados Unidos, donde confiaban hallarían una mejor calidad de vida.
Debido a que tenían que hacer más pausas para descansar por sus hijos, Génesis de 4 años y Cristián de 2, se alejaron de la caravana y su sueño de llegar a la frontera se desvaneció en Piedras Negras, Coahuila, tras toparse con un grupo delictivo.
"Con arma en mano, dos hombres se metieron a la fonda donde nos habían ofrecido de comer, porque querían llevarse a nuestros hijos".
"Nos avisaron que venían por los niños, así que salimos corriendo, paramos un taxi y le pagamos con lo que teníamos para que nos sacara de ahí", recuerda con angustia David.
Su esposa Johanna lo interrumpe para agregar: "salimos huyendo de Honduras por ese mismo problema y acá nos lo encontramos también", expresa, mientras da de comer unos tamales que le acaban de regalar a sus hijos, quienes corren sobre la calle de Guerrero, en el Centro Histórico de Pachuca.
Llegaron la noche del lunes a Pachuca, desde Zacatecas, después de una travesía entre autobuses y carreteras desde Coahuila. Piden dinero en las calles de la bella airosa para reunir los 800 pesos por persona que les cobrarán para llegar a Chiapas.
"La gente desconfía pero en esta primera mañana nos regalaron unos tamales para desayunar y sólo agradecemos por las bendiciones que recibimos".
"Desde Zacatecas nos hicieron un descuento los de la línea ADO para llegar a Pachuca, y se los agradecimos mucho y por eso estamos acá, queriendo llegar a la otra frontera de México, al sur", señala David.
Recuerdan que allá en Honduras vendían hamburguesas para poder tener mayores ingresos, pero debido a que tenían que pagar derecho de piso y que a David la Mara Salvatrucha quería afiliarlo al mundo delictivo, tomó la decisión de salir de su país.
"Extrañamos a la familia. Ahí comíamos juntos, porque son muchos niños, pero lo hacíamos con cariño. Ya para la tarde íbamos al mercado, donde se tiran los desperdicios, pero nosotros sacábamos para la comida".
"Allá cuando los niños cumplen 12 años tocan a las puertas y nos avisan que debe entrar a la Mara, aunque uno no quiera. Se forma una familia y por cada integrante que ingresa, debe llevar a un familiar más y así. Yo me salvé, pero tuve que huir", expresó.
Es por ello que mostraron malestar cuando una mujer de la caravana criticó que en México le daban frijoles y tortillas para comer, porque aseguran que tras este incidente, la gente dejó de apoyarlos en su camino.
"Frijoles y arroz es lo que se come todos los días allá porque no alcanza para más".
"Cuando sacaron a la luz pública a la Lady de los frijoles y por culpa de ella la gente nos ignoró, y por ella pagamos todos los que veníamos en la caravana, y no sé por qué se quejó, si es lo que más se come en Honduras", exclamó.
Aprovecharon para mandarle un mensaje al gobierno hondureño, "que está coludido con la mafia y sólo apoya a los que tienen dinero, a los pobres no les hace caso ", expresa
Ahora esperan que su futuro esté en Chiapas, donde un ingeniero les ofreció trabajo en la construcción, "pero me emberrinché en quererme ir del otro lado, ahora queremos regresar para que nos den la oportunidad de hacer una mejor vida aquí, porque de regresar a mi país me recibirán con seis meses de cárcel y la posibilidad de que nos quiten a nuestros hijos por haber salido del país", concluyó.