Desde octubre de 2018, la inflación de la Eurozona no se acerca al 2% que el Banco Central Europeo (BCE) tiene establecido como objetivo. A pesar del programa de compra de bonos por 2,6 billones de euros y los tipos negativos, los precios en la zona euro muestran un crecimiento débil, al igual que la economía. Algunos analistas han comenzado a especular con la posibilidad de que el BCE dé un paso más y amplíe la gama de activos que acumula en su balance incluyendo acciones de bolsa. Esta opción, un tanto remota hoy, podría ganar fuerza si la economía de la Eurozona queda atrapada en un bucle de bajo crecimiento y escasa inflación.