La fiscalidad ocupa un lugar destacado entre las incógnitas que plantea la penetración del vehículo eléctrico. De momento, el Estado recauda anualmente de 10.500 a 11.000 millones de euros del Impuesto de hidrocarburos sobre gasolinas y gasóleos que desaparecerán si se cumplen las metas ambientales y los motores de combustión interna dejan de circular por las carreteras. Con una penetración de eléctricos del 10% sobre un parque de 25 millones de coches, y considerando todos los impuestos, la merma ya supera los 1.400 millones al año.