A mí que me dejen de cuentos: los mejores resfriados no se cogen en Sevilla en pleno mes de enero, en la esquina de Matacanónigos; ni en octubre, cuando los días empiezan a acortarse y las sombras le meten a uno la humedad entre los huesos por los callejones de San Vicente y San Bartolomé. No. Los mejores resfriados se cogen en Sevilla antes del cuarenta de mayo, cuando todavía no nos hemos quitado el sayo, esto es, que no nos hemos puesto la cubana, pero ya han enchufado, en cambio, todos los aparatos de aire acondicionado del mundo. Читать дальше...