El metro de Moscú: el viaje más profundo a Rusia
El metro de Moscú comenzó a circular en 1935, siete décadas después de que el primer ferrocarril bajo tierra se construyera. A pesar de su aparición tardía es, probablemente, el más hermoso del mundo.
Con el funcionamiento de las primeras líneas se despejó la superficie de la ciudad a la vez que se cumplía el deseo de Rusia de mostrar la eficacia de su sistema socialista. Para ello crearon algo más que un sistema de transporte, en realidad, realizaron una obra de arte. Adentrarse en su interior es entrar en un auténtico museo de mosaicos, frescos, esculturas de piedra o bronce, cerámicas decorativas e imponentes lámparas que evocan, al recorrerlo, a los barrocos salones de los palacios imperiales.