La degradación del «Woodstock indepe»
Pero el crepúsculo del Woodstock independentista está siendo incluso más oscuro que su alumbramiento. Una supuesta agresión sexual la madrugada del pasado jueves puso la guinda a un carrusel de incidentes. Los propios acampados llamaron al teléfono de emergencias 112 alertando de que una joven, que dormía en una tienda de campaña, se quejaba de una agresión sexual y de comportamientos machistas. Una patrulla de los Mossos d’Esquadra acudió el jueves por la tarde e identificó al propietario de la tienda. Sin embargo, al menos de momento, no han podido relacionarlo con la supuesta agresión. Al cierre de esta edición, los Mossos tampoco tenían constancia de que se hubiese presentado ninguna denuncia. De confirmarse, sería el incidente más grave en campamento, pero no el único registrado esta semana. En los últimos días, una empresa constructora denunció el robo de treinta vallas y de un lavabo portátil. La Policía catalana acabó averiguando que tanto las primeras como el inodoro estaban siendo utilizados en la acampada de la plaza Universitat. El material lo decomisaron ayer mismo los Mossos.
Pocos y malavenidos
Ayer, en el Woodstock «indepe» no había música. La multitud estudiantil indignada por la sentencia del «procés» hacía tiempo que ya había abandonado el barco. La mayor deserción se produjo hace diez días cuando las juventudes de ERC y la CUP decidieron irse. Se quedaron unos 120, y ni siquiera todos se atreven a pernoctar en la plaza dadas las bajas temperaturas que está registrando la capital catalana. Los Mossos contabilizaron exactamente a 117 acampados, cuando hace unos días los identificaron por la ocupación «no comunicada del espacio público». Son pocos, y malavenidos, reconocieron fuentes de los acampados a ABC. Y es que de los indignados estudiantes por la sentencia ayer solo quedaban ayer una cincuentena, resignados a un desalojo inminente. El resto eran «sin techo» -una cuarentena- y unos treinta radicales antisistema. Al Woodstock «indepe» no le faltó marihuana, pero sí «hippies», Jimmie Hendrix, y sobre todo paz.