Los trenes de cercanías han perdido prácticamente la mitad de los usuarios previos al inicio de la pandemia de coronavirus, seis meses después de desencadenarse la crisis sanitaria y cuatro desde que se restablecieran la totalidad de los servicios. Así lo explican fuentes de Renfe, que indican que la caída de la demanda frente a lo que antes era habitual en un día laborable ronda el 45%. La línea que conecta Alicante con Elche, Orihuela y Murcia, la más importante con diferencia, registra entre 3.500 y 3.800 pasajeros cada jornada de lunes a viernes, cuando el año pasado eran cerca de 7.200.