Escribir una columna es un ejercicio de contención desde marzo; un rosario de buenas intenciones que poco a poco han ido desapareciendo de mi vida, predicando como San Manuel Bueno Mártir un credo en el que no creo si pienso que mi Dios, incluso mi yo misma, me ha abandonado. La fe, la esperanza, la prudencia, incluso la poesía han sucumbido a la troupe de la mamandurria, que me tiene envenenada hasta el alma.
No son una logia secreta. La troupe de la mamandurria (el sueldo mal ganado) es una troupe pública que vive de lo público, sobre nuestros lomos, en Madrid o Valladolid. Unos desde una izquierda devenida a república bananera, otros desde una derecha como pollo descabezado, incapaces de...
Ver Más