No es país para bebés ni para cheques bebé
Sabíamos de los efectos tremendos de la pandemia de coronavirus en muchos órdenes de la vida: la salud pública, el sistema sanitario, la economía, la polarización política, el modelo territorial, los más diversos asuntos cotidianos... Ahora sabemos detalles de otro campo de singular importancia: la demografía. El Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicos la semana pasada los principales datos demográficos españoles de 2020, el primer año pandémico. Entre ellos, algunos tan impactantes como estos:
La letra pequeña de algunos de estos campos es aún más alarmante. Por ejemplo: los meses en que se produjo el desplome de los nacimientos. La natalidad, que ya se deslizaba claramente a la baja en los tres primeros trimestres del año, con caídas cada mes de entre el -1% y el -6%, se desplomó en noviembre (-10,9%) y sobre todo diciembre (-21,5%), nueve meses después de los no embarazos de las primeras semanas de confinamiento duro.
Con los miedos sanitarios y económicos instalados en las parejas, la tendencia, previsiblemente, estará siendo similar este año. Todo indica que en 2021 seguirán naciendo menos bebés. "Tendremos picos y valles, que coincidirán, echando cuentas, con las distintas olas de la pandemia, pero probablemente este año 2021 el número de nacimientos será aún menor que en 2020", comenta Ignacio Molina de la Torre, geógrafo de la Universidad de Valladolid y ahora asesor del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, que dirige la vicepresidenta Teresa Ribera.
Casualidades del calendario. El mismo día que el INE hacía públicos sus datos, el 17 de junio pasado, Isabel Díaz Ayuso, en su discurso de investidura como presidenta de la Comunidad de Madrid, anunciaba un plan de fomento de la natalidad basado en incentivos económicos directos. Una ayuda para embarazadas menores de 30 años y con un umbral de renta de hasta 30.000 euros al año, que recibirían 500 euros al mes, desde el quinto mes de embarazo hasta los dos años de edad del bebé: total, hasta 14.500 euros por cada nuevo hijo. El proyecto tiene algunos aspectos políticos y técnicos controvertidos. La controversia política: para optar a la ayuda, habrá que acreditar diez años de empadronamiento en Madrid: ¿para dejar fuera a la gran mayoría de las mujeres inmigrantes? La controversia técnica, y quizás también política: ¿para mujeres de hasta 30 años de edad pese a que la edad media a la maternidad en España se sitúa en 32,3 años?
Controversias aparte, la mayoría de los expertos creen hoy que los cheques bebés apenas contribuyen al fomento de la natalidad si no van acompañados de otras medidas menos coyunturales y de mayor calado. Ni los cheques bebés de la derecha ni los de la izquierda. El presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en 2007 un plan más abierto -no había límite de edad en las madres, y había que acreditar residencia en España de al menos dos años- y de menor cuantía económica -2.500 euros de una sola vez al nacimiento del bebé- que no dejó mucho rastro en las estadísticas demográficas. Bueno, dejó uno muy curioso: unas 2.000 mujeres adelantaron su parto antes de finales de 2011 -cuando iba a terminar la ayuda- para cobrar el cheque bebé, según una investigación con estadísticas oficiales realizada por Libertad González, economista de la Universidad Pompeu Fabra.
¿Y cuáles serían esas medidas menos coyunturales que sí contribuirían a recuperar la natalidad en España y corregir los desequilibrios demográficos. "Políticas de vivienda para jóvenes, menor precariedad en el empleo, servicios básicos -como guarderías- más extendidos, horarios y medias de conciliación de la vida familiar y laboral...", enumera de un tirón Molina de la Torre. Y recuperar una inmigración "regular, ordenada y segura", que llegará, en su opinión, con la recuperación económica. "Vamos a ser un país de inmigración neta", asegura.
No es el único que lo piensa. Como recordábamos aquí, un organismo tan poco sospechoso de extremismos de izquierda como es el FMI recomendaba a España hace tres años, en verano de 2018, que acogiera 5,5 millones de personas extranjeras hasta el año 2050 para hacer sostenible nuestro sistema público de pensiones.
Dos datos más para la reflexión. Uno: el 11,4% de la población española es de nacionalidad extranjera. Dos: el 22,5% de los bebés nacidos en 2020 en España fueron de madre extranjera.