Sánchez no frena su caída
En cambio, en la izquierda hay aires de debacle marcados por la gestión de la pandemia, por el agravamiento de la recesión y la subida masiva de impuestos y, sobre todo, por el desgaste que le producen a Sánchez sus modos autoritarios, sus mentiras y rectificaciones constantes, y el hartazgo por su mercadotecnia vacía. Sánchez bajaría de 120 escaños a 101, y Podemos, de 35 a 23, y solo Más País, el partido de Íñigo Errejón, subiría de tres a cinco. Ni siquiera los votos nacionalistas y separatistas del PNV, ERC, Junts, BNG o Bildu le servirían de nada a la izquierda en su estrategia de estigmatizar a la derecha y dividir a la España demoscópica en dos mitades ideológicas. En cualquier caso, la polarización no tiene marcha atrás y la opción residual de Ciudadanos como partido bisagra reconvertido en liberal ya no condicionará el panorama político.
Este sondeo contrasta de manera radical con el que el CIS dio a conocer días atrás. Si en el de ABC-GAD3 el PP supera el 31 por ciento de los votos, logrando una ventaja de seis puntos sobre el PSOE, en la manipulación hecha encuesta de José Félix Tezanos es Sánchez quien supera en cinco puntos a Casado. Más allá de que solo el CIS se aventura en semejante diagnóstico -el resto, para desgracia de Tezanos y del bolsillo de los españoles, es muy coincidente en un vuelco electoral-, lo cierto es que si Sánchez ha remodelado el Gobierno de modo tan brusco es porque no todo va sobre ruedas en Moncloa y en Ferraz. En eso, el CIS miente y la demostración es que ni siquiera Sánchez cree a Tezanos. El CIS se ha convertido en un instrumento del Gobierno al servicio de su propaganda con dinero público, y su responsable es un consumado profesional del insulto a la derecha y a sus dirigentes. No hay nada de neutralidad en él. Su trabajo es solo un burdo intento de condicionar a la opinión pública a través de la perversión de la sociología electoral, y si Tezanos tuviera razón, Sánchez no habría hecho de la crisis de gobierno una sangría que, sin embargo, no ha logrado invertir su tendencia en los sondeos. En el PSOE hay temor real a perder las elecciones y en el Partido Popular, un proyecto consolidado. Eso es lo que refleja la encuesta de ABC, y cualquier otro análisis es secundario.