Lisboa fue un amor a primera vista. Cada vez que he viajado al otro país de la piel de toro he tenido la sensación de que los portugueses son una especie de españoles educados, sin estridencia ni vanagloria, de los que tenemos mucho que aprender. En la capital portuguesa he disfrutado visitando el Museu Nacional de Arte Antiga, cuya colección artística muestra la relevancia económica y cultural que tuvo el imperio comercial luso, integrado durante sesenta años en la Corona hispánica. Sin embargo, si lo comparamos con el Museo del Prado, nos damos cuenta del apabullante poderío de la monarquía española durante la Edad Moderna. Esa grandeza artística convierte al Prado en la pinacoteca más importante del mundo.
El Prado aparte,...
Ver Más