La renovación ministerial a la que Sánchez ha procedido recientemente, que los castizos llamarían un simple ‘face lifting’ y los locales un poco apañado ‘lavado de cara’, parece haber tenido como motivación esencial la de rejuvenecer el colectivo y, además, hacerlo todavía más feminista. No consta, según el principal protagonista de las nuevas sillas musicales -en castizo ‘musical chairs’- que tras el trasiego exista un propósito que incluyera alteración de prioridades, renovación de perspectivas, cambios programáticos o simplemente mejoras funcionales. Claro que tras el espectáculo es fácil deducir algunas otras y no menos evidentes razones: la conexión Ábalos-Delcy llevaba tiempo oliendo mal, González Laya no pareció haberse enterado nunca de las razones existenciales de un Ministerio de Asuntos Exteriores, Pedro...
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